|



Printing
Tips

| |
Capítulo 17: La adversidad
Capítulo 18: La identidad gay y el movimiento por los derechos
gay
Testimonios
Lecturas selectas
Organizaciones
Capítulo 17: La adversidad
Cuando enfrentamos retos en la vida, es útil mantener una perspectiva
apropiada. Este capítulo explica el propósito, los orígenes y los beneficios de
la adversidad, y también ofrece algunas sugerencias sobre cómo manejar
exitosamente nuestras batallas.
Las escrituras enseñan que debe haber oposición en todas las cosas (2 Nefi
2:11–14). Debe existir la maldad para comprender el bien, debe haber miseria
para apreciar la felicidad y debe haber sufrimiento para gozar buena salud. Pero
el solo entender que la adversidad aparecerá no la hace más fácil de enfrentar.
El vivir una vida recta no significa que no sucederán cosas malas. Una
creencia común mal interpretada entre los miembros de la Iglesia es que si
tratamos con toda nuestra fuerza de vivir los mandamientos, nada malo nos
sucederá. Podemos creer, si hemos sido sellados en el templo, que nuestro
matrimonio será como el cielo en la tierra, o que si vivimos la Palabra de
Sabiduría gozaremos de buena salud toda nuestra vida. Pero la verdad es que las
cosas malas les pueden suceder a las mejores personas. El élder H. Burke
Peterson explicó, "Debemos recordar que todas nuestras recompensas por hacer el
bien no vienen en esta vida. Ni todas las penas por hacer el mal se cumplirán en
esta vida".217
Lowell Bennion escribió, "El evangelio de Cristo no es un escape de la dura
realidad de la vida….Tanto la persona que sigue a Cristo como la persona que
hace burla de Él viven en el mundo entre hombres donde operan las mismas leyes
de la naturaleza. Muchas cosas le suceden tanto al santo como al pecador. El
cáncer ataca el cuerpo humano sin importale el valor espiritual o moral de una
persona….Los niños inocentes lo padecen, y algunos de los cristianos más
maravillosos que hemos conocido no se escapan de su ataque inclemente. La muerte…aparece
sin discriminación. Los jóvenes cristianos que viven vidas limpias caen en el
campo de batalla junto con aquellos que maldicen a Dios. Un esposo y padre joven
y amado se va mientras que un uno malo y temido se queda para maldecir a su
esposa e hijos. En la carretera, la muerte se lleva a aquellos que son
descuidados, a los soñolientos y a las víctimas inocentes sin que tenga que ver
su asistencia a la iglesia, sus registros de diezmos, o su notable amor por sus
semejantes. Los malos prosperan igual que los justos, y a veces más rápidamente.
La prosperidad individual no es prueba que se sigue a Cristo; tampoco lo es la
pobreza….El vivir el evangelio de Jesucristo no tiene necesariamente como
consecuencia la salud física, la ausencia de accidentes e infortunio, una vida
libre del dolor y del sufrimiento, o la prosperidad y una alargada vida. De
hecho, algunos que han vivido de la mejor manera posible con gran devoción, han
acortado sus vidas y atraído sobre sí mismos considerable sufrimiento".218
El Salvador vino para curar los corazones lastimados, no para evitar que
fueran lastimados. El vivir el evangelio no nos protegerá del dolor, pero es una
fuente que nos ayuda a enfrentar éste. Robert L. Millet escribió, "El Salvador
tal vez no nos quite nuestros problemas, y ciertamente no nos protegerá de todo
dolor, pero nos dará una perspectiva y fuerza que nos ayudarán a soportarlos".219
"Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus
discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido
ciego? Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las
obras de Dios se manifiesten en él" (Juan 9:1–3). La tragedia no siempre viene
como castigo por el pecado. Por supuesto que hay ocasiones en que nosotros
causamos la aflicción en nuestra vida, y debemos aceptar la responsabilidad de
ello. Pero también hay mucho infortunio que llega sin que sea nuestra culpa, y
por lo tanto no tenemos derecho a culparnos. Si lo hacemos, no solamente somos
víctimas del dolor o de la circunstancia desafortunada, pero convertimos una
situación mala en una peor viéndonos a nosotros mismos como gente perversa que
se lo merecía. Cuando las cosas van mal, nos sentimos tentados a pensar que si
hubiéramos sido más dignos o si hubiéramos tomado una decisión diferente, las
cosas hubieran salido como queríamos. En su libro When Bad Things Happen to
Good People (Cuando a la gente buena le suceden cosas malas), Harold Kushner
escribió, "Un sentimiento de incapacidad o de haber errado, el reconocer que
podríamos ser personas mejores de lo que somos, es una de las fuerzas detrás del
crecimiento moral y del deseo de mejorar en nuestra sociedad. Un sentimiento
apropiado de culpa hace que la gente trate de ser mejor. Pero un excesivo
sentimiento de culpa, una tendencia a culparnos por cosas que obviamente no son
nuestra culpa, nos roba de nuestra autoestima y tal vez de nuestra capacidad de
crecer y actuar".220 Por lo tanto, debemos responsabilizarnos por las
cosas que son el resultado directo de errores o del pecado pero no creer que
todo infortunio sea culpa nuestra o un castigo por nuestras faltas.
La adversidad contra el pecado
Cuando suceden cosas malas en la vida, con frecuencia nos preguntamos qué
podríamos haber hecho para evitarlas. Tendemos a culparnos y buscamos respuestas.
"Si tan solo hubiera sido más cuidadoso". "Si hubiera tomado una decisión
diferente". Algunas cosas son el resultado de nuestras acciones y otras
simplemente suceden por causa del mundo en que vivimos.
Bruce Hafen escribió, "Se podría considerar el grado de nuestra
responsabilidad personal por las cosas malas que suceden en nuestra vida como
una escala, la que clasifica esas cosas desde el pecado hasta la adversidad, y
en donde dicho grado de responsabilidad va disminuyéndose, desde el punto más
alto de uno de los extremos de la escala hasta cero en el otro. En el extremo de
la escala que dice ‘pecado’, nosotros cargamos con una gran responsabilidad, ya
que traemos plenamente sobre nosotros los amargos frutos del pecado; pero en el
otro extremo, en donde dice ‘adversidad’, no cargamos con ninguna
responsabilidad. Tal vez nos llegue la amargura de la adversidad, como le pasó a
Job, en el Antiguo Testamento, sin importar si, a sabiendas, hemos pecado o no".221
Es importante que distingamos entre las cosas que son culpa nuestra y
aquellas que no la son, porque es importante que aceptemos la responsabilidad
por las cosas que son culpa nuestra. Por otro lado, es injusto que carguemos la
culpa de las cosas que no son nuestra responsabilidad. A veces, esto puede ser
difícil de juzgar, debido a que entre ambos extremos encontramos cosas como
elecciones incorrectas y juicios acelerados. En estos casos, puede ser difícil
determinar cuánta responsabilidad personal debemos aceptar por el dolor que
sentimos o el que causamos que otros sufran.
Mucho del sufrimiento en el mundo es el resultado directo del pecado. El
élder M. Russell Ballard dijo, "De todas formas, gran parte de la adversidad la
provoca el hombre mismo. El corazón del hombre se ha endurecido y el espíritu de
Satanás controla sus hechos. Previendo el sufrimiento de nuestra época, el
Salvador dijo, ‘Y el amor de los hombres se enfriará, y abundará la iniquidad’ (DyC
45:27). La violencia, la inmoralidad y otras maldades se han desatado
incontrolables sobre la tierra. Gran parte de la adversidad tiene su origen el
principio del albedrío".222 Luego el élder Ballard explicó, "El plan
de felicidad está al alcance de todos. Si el mundo lo aceptara y lo viviera, la
paz, el gozo y la plenitud reinarían sobre la tierra. Si la gente de todo el
mundo comprendiera y viviera el evangelio, se eliminaría gran parte del
sufrimiento que existe en la actualidad".223
Muchos de los problemas que enfrentamos en la vida son el resultado natural
del mundo en que vivimos. El élder M. Russell Ballard dijo, "Dios puso Su plan
en funcionamiento, el cual se lleva a efecto por medio de leyes naturales que
son, en realidad, leyes divinas. Como esas leyes le pertenecen, Él está obligado
a cumplirlas, y nosotros también. Me doy cuenta de que, por propósitos que los
mortales quizás no comprendamos, el Señor puede controlar los elementos. Sin
embargo, la mayoría de las veces Él no causa que la naturaleza siga su curso,
sino que lo permite. En este mundo imperfecto, algunas veces ocurren desastres
naturales; el fundamento rocoso de la tierra en ocasiones se mueve o cambia,
causando terremotos; ciertas condiciones meteorológicas son la causa de
huracanes, inundaciones, tornados y sequías".224
Con frecuencia pensamos en la expiación sólo en términos de alivio del pecado
y de la culpa. Pero la expiación es más que eso. Alma enseñó que Cristo "saldrá,
sufriendo dolores, aflicciones y tentaciones de todas clases; y esto para
que se cumpla la palabra que dice: Tomará sobre sí los dolores y las
enfermedades de su pueblo. Y tomará sobre sí la muerte, para soltar las
ligaduras de la muerte que sujetan a su pueblo; y sus enfermedades tomará
él sobre sí, para que sus entrañas sean llenas de misericordia, según la carne,
a fin de que según la carne sepa cómo socorrer a los de su pueblo, de acuerdo
con las enfermedades de ellos. Ahora bien, el Espíritu sabe todas las cosas; sin
embargo, el Hijo de Dios padece según la carne, a fin de tomar sobre sí los
pecados de su pueblo, para borrar sus transgresiones según el poder de su
redención; y he aquí, éste es el testimonio que hay en mí" (Alma 7:11–13,
cursiva añadida).
Sin importar la causa del sufrimiento, la expiación puede curar los efectos
de todo dolor.225 Cuando el sufrimiento es culpa nuestra, podemos ser
limpiados por medio del arrepentimiento, y "después de hacer todo lo que podamos",
puede compensar por las consecuencias de nuestros pecados. La expiación también
puede compensar por los efectos dañinos de nuestra ignorancia o negligencia y
también por el dolor y el sufrimiento causados por las acciones premeditadas de
los demás.
En ocasiones es imposible saber cuánta culpa tenemos en una situación dada.
Un hijo se puede desviar aun cuando usted haya hecho todo esfuerzo consciente de
educarlo. Adán y Eva, Alma y otras personas justas han tenido hijos que se han
descarriado. Sin embargo, lo que sí sabemos es que el poder sanador del Señor
puede enmendar lo que nosotros no podemos. El presidente Boyd K. Packer nos
recuerda, "Es un gran desafío criar a una familia en los vapores de tinieblas de
nuestro ambiente moral". Él explicó, "No obstante, la medida de nuestro éxito
como padres no dependerá de la rectitud de nuestros hijos. Ese criterio se
aplicaría únicamente si pudiéramos criar a nuestras familias en un ambiente
moral perfecto, y eso ahora es imposible. No es raro que algunos padres pierdan
a uno de sus hijos, por un tiempo, a causa de influencias que están fuera de su
control. Se angustian por los hijos o hijas rebeldes; sufren y se preguntan por
qué no pueden hacer nada cuando se esforzaron tanto para hacer lo que debían.
Tengo una firme convicción de que esas influencias inicuas algún día serán
abolidas. ‘El profeta José Smith enseñó—y jamás enseñó una doctrina más
reconfortante—que el sellamiento eterno de padres fieles y las divinas promesas
que se les hayan hecho por su valiente servicio en la Causa de la Verdad, los
salvarían no sólo a ellos, sino también a su posteridad. Aunque algunas ovejas
se descarríen, el ojo del Pastor está sobre ellas, y tarde o temprano sentirán
los tentáculos de la Divina Providencia extenderse hacia ellas y acercarlas de
nuevo al rebaño. Ellos volverán, ya sea en esta vida o en la vida venidera.
Tendrán que pagar su deuda a la justicia; sufrirán por sus pecados y tal vez
anden por caminos espinosos; pero si esto finalmente los lleva, como al hijo
pródigo, al corazón y al hogar de un padre amoroso que perdona, la dolorosa
experiencia no habrá sido en vano. Orad por vuestros hijos descuidados y
desobedientes; manteneos cerca de ellos mediante vuestra fe. Continuad con
esperanza y confianza hasta que veáis la salvación de Dios’. (Orson F. Whitney,
Informe de la conferencia, abril de 1929, pág. 110)".226
Brigham Young enseñó, "Tomen los padres y las madres que sean miembros de
esta Iglesia y reino una dirección correcta y traten con todas sus fuerzas de no
hacer el mal sino el bien durante toda su vida; ya sea que tengan un hijo o cien
hijos, si proceden con ellos como deben, uniéndolos al Señor mediante su fe y
sus oraciones, no importa a dónde hayan de ir esos hijos, estarán sellados a sus
padres con un lazo sempiterno y no habrá poder en la tierra si en el infierno
que podrá separarlos de ellos en la eternidad; volverán otra vez a la fuente de
donde provinieron".227
En una conferencia general, el presidente Spencer W. Kimball enseñó, "He
visto a los hijos de buenas familias, rebelarse, resistirse, extraviarse, pecar
y aun luchar contra Dios. Con esto traen tristeza a sus padres que han hecho lo
mejor para poner en movimiento una corriente y les han puesto el ejemplo con su
vida. Pero repetidamente he visto a muchos de esos mismos muchachos, después de
años vagabundear, madurar y darse cuenta de todo lo que han estado perdiendo se
arrepienten y hacen grandes contribuciones a la vida espiritual de su comunidad.
La razón por la que esto ocurre, creo, es que a pesar de todos los vientos
adversos a los cuales esta gente ha estado sujeta, ellos han sido influenciados
más pero mucho más de lo que ellos podrían darse cuenta, gracias a la corriente
de vida con que fueron criados en su hogar. Los padres justos que luchan por
desarrollar sana influencia en sus hijos, serán tenidos sin culpa en el último
día…tendrán éxito en salvar a la mayoría de sus hijos, o tal vez a todos".228
Si un árbol crece con mucha agua pero poco viento, desarrollará raíces
superficiales, y cuando vengan los vientos éste árbol caerá. También las
personas pueden ser superficiales. La adversidad nos puede ayudar a desarrollar
raíces fuertes. Vinimos a este mundo sabiendo que habría pruebas y adversidad y
que éstas nos refinarían y nos ayudarían a desarrollar carácter y fuerza.
Uno de los sobrevivientes de la trágica compañía de carros de mano Martin
Harris dijo, "Sufrimos más de lo que vosotros podéis imaginaros; muchos murieron
de frío y hambre, pero, ¿habéis oído alguna vez a algún sobreviviente de esa
caravana pronunciar una palabra de crítica? Ninguno de ellos apostató ni
abandonó la Iglesia, porque cada uno de nosotros venía con el conocimiento
absoluto de que Dios vive, porque por medio de nuestras penurias llegamos a
familiarizarnos con Él".229
Orson F. Whitney dijo, "Las penas que sufrimos y las pruebas que pasamos
jamás vienen en vano, sino más bien contribuyen a nuestra educación, al
desarrollo de virtudes como la paciencia, la fe, el valor y la humildad. Todo lo
que sufrimos y todo lo que soportamos, especialmente cuando lo hacemos con
paciencia, edifica nuestros caracteres, purifica nuestros corazones, expande
nuestras almas y nos hace más sensibles y caritativos, más dignos de ser
llamados hijos de Dios…No es sino a través del dolor y el sufrimiento, de las
dificultades y las tribulaciones que adquirimos la educación por la cual hemos
venido a la tierra, mediante la cual seremos más semejantes a nuestro Padre y a
nuestra Madre que están en los cielos…".230
Dado que la adversidad se nos presenta a todos, consideremos las
siguientes ideas que nos pueden ayudar a enfrentarla.
Dios lo conoce a usted personalmente. Él conoce sus necesidades y lo ama más
de lo que su capacidad puede comprender. Usted puede enfrentar la adversidad más
fácilmente cuando comprende quién es usted, quién es su Padre, y quién es su
Salvador, y la relación que le une a Ellos. Usted escogió venir a un mundo
injusto en donde sufriría. Cristo murió para expiar sus pecados. Aun cuando
Cristo murió por todos nosotros, Él murió por cada uno de nosotros
individualmente. Hubiera muerto por usted de haber sido usted el único. Habría
sufrido en el jardín por sus pecados si éstos hubieran sido los únicos.
Su familia y amigos también lo aman. Confíe en ellos. El presidente Ezra Taft
Benson dijo que las huestes celestiales también están preocupadas. Él dijo que
son "amigos en los cielos a quienes no recordamos pero que están preocupados
para que salgamos victoriosos".231
El élder Richard G. Scott dijo, "Esta vida es una experiencia de profunda
confianza en Jesucristo, en Sus enseñanzas y en nuestra capacidad, guiados por
el Santo Espíritu, de obedecer las que nos darán felicidad ahora y una
existencia eterna significativa y de supremo gozo. Confiar quiere decir obedecer
voluntariamente desde el principio sin saber el fin (véase Proverbios 3:5–7).
Para producir fruto, tu confianza en el Señor debe ser más fuerte y duradera que
la que tengas en tus propias ideas y experiencia. Ejercer la fe es confiar en
que el Señor sabe lo que hace contigo y que lo logrará por tu bien eterno aun
cuando tú no entiendas cómo lo hará".232
Camille Fronk observó, "Nadie le puede decir de qué manera se desarrollará su
vida, o de qué manera puede evitar el infortunio. Usted puede diseñar la vida
que más desea y trabajar duramente para lograrla. Pero me atrevería a decir que
afortunadamente para usted y para mí, tal vez no salgan las cosas como las
planeamos. Habrá eventos sorprendentes que nunca hubiéramos anticipado. El Señor
tiene el control. Él es el Alfarero. Y como resultado, tenemos vidas más ricas y
más significativas. Al ver su propio pasado, podrá reconocer la guía obvia del
Señor….¿Por qué hemos de cuestionarnos si continuará dirigiéndonos en el futuro"?233
El élder Richard G. Scott explicó, "Tu Padre Celestial y su Amado Hijo te
aman con amor perfecto, y no te exigirán pasar un solo momento más de dificultad
que los indispensables para tu beneficio o el de tus seres queridos".234
Tal vez desee leer el discurso de conferencia del élder Scott titulado "La
confianza en el Señor" (Liahona, enero de 1996, pág. 18).
El élder Scott también dijo, "El Señor tiene un interés particular en tu
desarrollo y tu progreso, el cual se acelera si le permites a Él que te dirija a
través de las experiencias de aprendizaje que se presenten, ya sea que te gusten
o no. Cuando confías en el Señor, cuando te dispones a concentrar mente y
corazón en Su voluntad, cuando le pides que el Espíritu te guíe para hacer Su
voluntad, tienes asegurada la mayor felicidad a lo largo de la jornada y el
logro más satisfactorio de esta experiencia terrenal. Si cuestionas todo lo que
se te pida hacer o te rebelas ante todo problema, harás que le sea más difícil
al Señor bendecirte".235
M. Scott Peck empieza su libro The Road Less Traveled (El camino menos
transitado) con el siguiente pensamiento: "La vida es difícil. Esta es una
gran verdad, una de las verdades más grandes. Es una gran verdad porque una vez
que vemos esta verdad, la trascendemos. Una vez que sabemos con certeza que la
vida es difícil—una vez que en verdad la comprendemos y la aceptamos—entonces ya
no es difícil. Porque una vez que se ha aceptado, el hecho de que la vida es
difícil ya no importa. Muchos no perciben la verdad que la vida es difícil. En
su lugar, se quejan más o menos incesantemente, ruidosamente o suavemente, sobre
la grandeza de sus problemas, sus cargas y sus dificultades como si la vida
fuera fácil, como si la vida debiera ser fácil".236
El Dr. Peck explica, "Es en este proceso de enfrentar y resolver problemas
que la vida tiene su significado. Los problemas son la línea que marca la
diferencia entre el éxito y el fracaso. Los problemas requieren de nuestro valor
y nuestra sabiduría; de hecho, ellos son los que crean nuestro valor y nuestra
sabiduría. Es a causa de los problemas solamente que crecemos mental y
espiritualmente".237
Cuando tomamos en cuenta los retos que otras personas tienen, los nuestros
tal vez no parezcan tan difíciles. Conozco a un hombre que quedó ciego de los
dos ojos a los pocos meses de haber nacido. Él podría dejar que esta incapacidad
arruinara su vida, pero en su lugar refinó su oído y llegó a ser un gran
concertista. Él ha desarrollado la habilidad de recrear en el piano cualquier
música que escucha. Ya que no puede leer las escrituras, pudo haberse quedado
espiritualmente dormido. Pero en su lugar, desarrolló una sensibilidad
espiritual escuchando incesantemente las escrituras grabadas en audiocassettes.
Un colega mío tiene a una niña minusválida que necesita cuidados especiales.
Tiene que levantarla de la cama, alimentarla y cambiarle el pañal. Actualmente
tiene 17 años y ha crecido tanto que su mamá no la puede levantar más, por lo
que tiene que esperar a que su esposo llegue a casa para ayudarla. Su hija
requiere terapia física, sillas especiales y medicamentos diariamente. Mientras
mi amigo hace su trabajo diario, raramente pienso en la energía emocional extra
que deja en casa al ayudar con la situación de su hija. Algunas veces está
fatigado debido a las desveladas y a la presión económica, pero de alguna manera
encuentra la fuerza para seguir adelante. Lo hace porque la ama. Y no se queja
de las inconveniencias o del dinero extra que se requiere, dinero que de otra
manera podría gastar en sus otros hijos o en cosas para él mismo. No estoy
seguro que mis pruebas con sentimientos homosexuales sean emocionalmente más
agobiantes que las pruebas que él pasa. Cuando hablo con padres de niños
descapacitados, ellos siempre dicen que su capacidad para amar se ha aumentado y
han sido bendecidos de muchas maneras. Con frecuencia ellos son los que han
podido desarrollar fuertes rasgos de carácter en sensibilidad, integridad y
perseverancia que tal vez no hubieran desarrollado si no hubiesen tenido esas
pruebas. Todos necesitamos usar las pruebas que tenemos para nuestra ventaja.
Conozco a otra mujer que batalló duramente con el cáncer.238 Aun
cuando soportó dolor y frustración que pocas personas entendían, permaneció
alegre y optimista. Perdió su cabello debido a los tratamientos radiactivos y
después de una cirugía en su columna vertebral tuvo que usar un corsé metálico
alrededor de su cabeza y pecho para inmovilizar su cabeza. Aun cuando se sentía
muy apenada por su aspecto, asistía a las reuniones de la iglesia y sonreía,
tratando de animar a los demás. Escribió su propio obituario, el cual, en parte,
decía "Hoy a la temprana edad de 33 años he dejado esta existencia mortal para
ir a una esfera más santa. Yo nací…de buenos padres…que me enseñaron a vivir
bien la vida….Tenemos a tres hijos hermosos a quienes extrañaré. A la temprana
edad de 29, conocí algo llamado cáncer. El cáncer fue mi gran adversario, pero
he aprendido que en esta vida nuestros enemigos pueden convertirse en nuestros
mejores amigos; el secreto está en aprender lo que se debe hacer con el
conflicto". Ella vino a la tierra y sufrió, y por medio de ello aprendió un poco
más sobre su naturaleza. Un misterio importante de la vida es descubrir quiénes
somos, quién es Dios, y un poco sobre nuestra relación con Él. Es importante
saber en nuestros corazones quiénes somos en realidad.
La adversidad afecta a las personas de diferentes maneras. Para algunos,
llega a ser un reto que debe vencerse, para otros es un pretexto para fallar.
Harold Kushner observó, "Tal vez nunca comprendamos por qué sufrimos ni podremos
controlar las fuerzas que causan nuestro sufrimiento, pero bien podemos
controlar qué hacemos ante el sufrimiento y qué tipo de personas llegamos a ser
debido a ello. El dolor amarga y vuelve envidiosas a algunas personas. A otras
las vuelve sensibles y compasivas. Es el resultado, no la causa, del dolor lo
que hace que algunas experiencias dolorosas sean significativas y otras vacías y
destructivas".239
Cuando usted enfrenta los desafíos, acérquese más a Dios, aún si las
condiciones no se resuelven como usted lo desea. Dean Conlee dijo, "Oramos
fervorosa y emocionalmente al Señor para que nos fortalezca y nos redima, que
nos prepare el camino para perseverar, aún para que aleje de nosotros la amarga
copa si es su voluntad, y luego dejamos todas esas cosas en sus manos y creemos
que nuestras oraciones fueron escuchadas, y es entonces que el peso del momento
se lo transferimos a Él. Tengo un testimonio fuerte de que el Señor acepta
nuestro esfuerzo y nos bendice con fuerza y valor y esperanza para continuar la
lucha".240
Dado que usted tiene que soportar la adversidad, ¿lo hará bajo el peso de la
amargura o a través de la libertad que da el perdón? Cuando aparece el dolor en
su vida, usted puede guardarlo dentro de sí y amargarse por ello, o puede
escoger afligirse, permitir que las emociones broten, sentir el dolor y luego
dejárselo al Señor.
Cuando Alma y su pueblo cayeron bajo la opresión de los Lamanitas, ellos
clamaron "fervorosamente a Dios" para que los liberara. El Señor no los liberó
de la persecución, pero les prometió ayudarles con sus cargas. "Y aconteció que
la voz del Señor vino a ellos en sus aflicciones, diciendo: Alzad vuestras
cabezas y animaos, pues sé del convenio que habéis hecho conmigo; y yo haré
convenio con mi pueblo y lo libraré del cautiverio. Y también aliviaré las
cargas que pongan sobre vuestros hombros, de manera que no podréis sentirlas
sobre vuestras espaldas, mientras estéis en servidumbre; y esto haré yo para que
me seáis testigos en lo futuro, y para que sepáis de seguro que yo, el Señor
Dios, visito a mi pueblo en sus aflicciones. Y aconteció que las cargas que se
imponían sobre Alma y sus hermanos fueron aliviadas; sí, el Señor los fortaleció
de modo que pudieron soportar sus cargas con facilidad, y se sometieron alegre y
pacientemente a toda la voluntad del Señor" (Mosíah 24:13–15).
Dios puede aliviar sus cargas y hacerlas ligeras. Cuando usted se vuelve a
Dios, no solamente encontrará el alivio que busca, sino que al hacerlo gana un
mayor testimonio de la realidad del Salvador y la expiación. En las palabras de
Dean Conlee, "Este es el mayor propósito de las pruebas en el plan de Dios:
traer a sus hijos al conocimiento de Él y de Su Hijo".241
Vivimos en un día de gratificación instantánea. Queremos comida rápida y
soluciones instantáneas a nuestros problemas. Si no podemos solucionar un
problema en cuestión de minutos o días, nos sentimos frustrados. También
pensamos que debemos sentirnos emocionalmente cómodos de forma instantánea. El
presidente Boyd K. Packer dijo, "la vida nos present[a] un desafío constante; es
normal sufrir algo de ansiedad, depresión, desilusión, e incluso, algunos
fracasos". Él agregó, "Existe un propósito para nuestra lucha en la vida".242
Por alguna razón, mucha gente en la Iglesia piensa que necesita ser perfecto
ya. Mientras que la perfección es nuestra meta final, necesitamos darnos cuenta
que en la vida solamente somos perfectos en algunas cosas. Puede ser que
paguemos nuestro diezmo perfectamente o evitemos las drogas y el alcohol
perfectamente. Pero cuando esperamos perfección en todos los aspectos de
nuestras vidas, sólo buscamos frustración. Sentimos que somos ignorantes cuando
alguien habla acerca de un tema del que no conocemos. Nos juzgamos a nosotros
mismos como demasiado gordos, demasiado flacos, muy pequeños o demasiado altos.
Necesitamos dejar de creer que somos unos fracasados si no alcanzamos un 100%
todo el tiempo. Los errores son comprensibles mientras aprendamos de ellos y
seamos mejores la siguiente ocasión. Aún los mejores entre nosotros cometeremos
los mismos errores muchas veces. Continúe aprendiendo, creciendo y progresando
hacia su meta. La gente lo aceptará y lo amará aun cuando tenga fallas. Toda la
gente tiene fallas.
Aprenda a mantener las cosas balanceadas. Cuando se le pide preparar un
postre para una cena en el barrio, podría tomarse medio día tratando de hacerlo
a la perfección, pero necesita evaluar si vale la pena hacerlo, considerando sus
otras responsabilidades, y tomarse el tiempo apropiado. Cuando construí una
cabaña en mi patio, tuve que evaluar qué tanto tiempo valdría la pena tomarme, y
luego la construí al nivel de perfección correspondiente. Aprenda a balancear su
tiempo y sus energías entre las muchas cosas que son importantes.
Cuando yo estaba en la escuela secundaria, mi padre y yo nos involucrábamos
en la genealogía, y en ocasiones pasábamos hasta 15 horas a la semana haciéndola.
Un año enviamos miles de nombres para hacer la obra en el templo. En este punto
de mi vida, no puedo pasar tanto tiempo haciendo trabajo de historia familiar,
debido a que tengo que trabajar y criar a mi familia. Necesito ir al templo tan
frecuentemente como me sea posible. Sin embargo, no debo esperar ir tan
frecuentemente como mi padre que está jubilado y hace de 10 a 15 sesiones en una
semana. Espero asistir más al templo cuando me jubile, pero no me voy a castigar
ahora porque no puedo ir con la frecuencia como me gustaría. Usualmente nos
juzgamos a nosotros mismos de forma severa. Tal vez cuando se haya dicho y hecho,
Dios no nos castigue tanto por lo que no hicimos, sino que nos bendecirá por lo
que sí hicimos.
La gente que tiene éxito en la vida no pierde el tiempo buscando las
circunstancias correctas. Ellos hacen las circunstancias correctas. Tome
los retos que le han sido dados, y utilícelos a su favor. Siempre es demasiado
pronto para darse por vencido, pero nunca demasiado tarde para seguir luchando.
Puede quejarse y ahogarse en sus problemas, o puede tomar lo mejor de la
situación y escoger crecer por medio de sus problemas.
Nosotros generamos nuestra propia felicidad, así como generamos nuestra
propia infelicidad. Mucha gente dice cosas como, "Todo estaría bien si no
tuviera que trabajar tanto tiempo", "Si mi jefe me permitiera…", o "Si mis hijos
me mostrarían más respeto…". Tendemos a culpar a alguien o a algo por nuestra
infelicidad. La verdad es que la infelicidad se genera internamente. Aun cuando
la vida puede ser cruel, las relaciones pueden fallar, y las familias pueden
entrar en crisis, sigue siendo usted quien decide cómo reaccionar. Esto
no quiere decir que usted debe estar feliz ante una crisis, porque hay
infelicidad legítima en ocasiones. Pero existe un momento para decir "basta" y
seguir viviendo. De esto trata el arrepentimiento. Enfóquese en lo que se puede
cambiar y no en lo malo que es la situación. Todos pensamos que la estamos
pasando peor que los demás. Pero si todos pudieran tomar sus problemas y
ponerlos en una bolsa y colocarlos sobre la mesa, y pudiéramos escoger la bolsa
que quisiéramos, probablemente escogeríamos la nuestra otra vez.
Dios ha creado un mundo en donde hay muchas más cosas buenas que malas.
Harold Kushner explicó, "Sentimos que los desastres de la vida son perturbadores
no solamente porque son dolorosos sino porque son excepcionales. La mayoría de
personas despierta la mayoría de las veces sintiéndose bien. La mayoría de las
enfermedades son curables. La mayoría de los aviones despegan y aterrizan a
salvo. La mayoría de las veces, cuando nuestros hijos salen a jugar, regresan a
casa a salvo. El accidente, el robo, el tumor inoperable, ésas son excepciones
que hacen fragmentos una vida, pero son excepciones muy raras. Cuando usted ha
sido lastimado por la vida, tal vez le sea difícil recordar todo esto. Cuando
está cerca de un objeto muy grande, todo lo que puede ver es el objeto.
Solamente haciéndose para atrás podrá ver el resto del escenario a su alrededor.
Cuando estamos anonadados por una tragedia, solamente vemos y sentimos la
tragedia. Solamente el tiempo y la distancia lograrán que veamos la tragedia en
el contexto de toda una vida y todo un mundo".243
Nos curamos del dolor cuando nos extendemos para ayudar a otros. El servicio
a otros es la gran panacea. Harold Kushner escribe acerca del viejo cuento chino
de la mujer cuyo hijo único murió. "En medio de su dolor", escribe, "ella se
dirigió al sabio, y le dijo, ‘¿Qué oraciones, qué encantamientos mágicos tiene
que puedan volver a la vida a mi hijo’? En lugar de despedirla o de persuadirla,
él le dijo, ‘Tráeme una semilla de mostaza de un hogar en donde no hayan
conocido la pena. La usaremos para alejar de tu vida el dolor’. La mujer salió
de inmediato en busca de la semilla de mostaza mágica. Llegó primero a una gran
mansión, tocó a la puerta y dijo, ‘Estoy buscando un hogar que nunca haya
conocido el dolor. ¿Es este el lugar? Es muy importante para mí’. Le contestaron,
‘Ciertamente vino al lugar equivocado’ y empezaron a describirle todas las cosas
trágicas que recientemente habían pasado. La mujer se dijo a sí misma, ‘¿Quién
mejor que yo, que soy tan desafortunada, para ayudar a estos pobres’? Y se quedó
a consolarlos y después siguió en su búsqueda de un hogar que nunca hubiera
conocido el dolor. Pero dondequiera que ella iba, en chozas o palacios,
escuchaba una y otra vez historias de tristeza e infortunio. Finalmente, estaba
tan involucrada ministrando a otros en sus pesares que se le olvidó totalmente
su búsqueda de la semilla de mostaza mágica, sin darse cuenta que de hecho había
borrado el dolor de su vida".244
Lea la siguiente historia acerca del inventor Thomas Edison y ponga
atención a su actitud durante un período de pruebas que enfrentó. "Thomas Edison
dedicó 10 años y todo su dinero al desarrollo de una pila alcalina de níquel en
una época cuando estaba sin un céntimo….Cierta noche el terrible grito de ‘¡Incendio’!
hizo eco en la planta de películas. Los químicos se incendiaron por combustión
espontánea. En unos momentos todos los compuestos de empaque, el celuloide para
discos, películas y otros artículos inflamables habían desaparecido en un tris.
Los bomberos de ocho ciudades llegaron, pero el calor era tan intenso y la
presión del agua tan baja que las mangueras contra incendio no sirvieron. Edison
tenía 67 años—no tenía edad para empezar un nuevo negocio. Su hija estaba
frenética, preguntándose si él estaría a salvo, si su ánimo estaba mal, de qué
manera enfrentaría una crisis como esa a su edad. Lo vio correr hacia donde ella
se encontraba. Preguntó, ‘¿Dónde está tu mamá? Tráela. Dile que traiga a sus
amigos. Nunca volverán a ver un incendio como este mientras viva’. A las 5:30 de
la siguiente mañana, con el incendio bajo control, llamó a sus empleados y les
dijo, ‘Volveremos a construir’. A un hombre le dijo que rentara todos los
talleres en el área, a otro que obtuviera una grúa en la Erie Railroad Company.
Luego, como si lo pensara bien, añadió, ‘Oh, ahora que recuerdo, ¿alguien sabe
donde podemos conseguir dinero’?"245 En realidad todo lo que ahora
reconocemos como contribuciones de Thomas Edison apareció después del desastre.
Algunos de sus inventos más famosos son la bombilla eléctrica, el fonógrafo, el
kinetoscopio, el contador eléctrico de votos y el mimeógrafo. ¿Qué tan diferente
sería el mundo actual si el Sr. Edison se hubiera descorazonado y dado por
vencido?
Otros antes que usted han sabido lo que es el desánimo y lo han vencido. Noé
se sintió descorazonado cuando todos estuvieron en su contra, pero siguió
adelante y construyó el arca. Moisés al principio se resistió a seguir su
destino, diciendo que era tardo en el habla, pero obtuvo valor y sacó a los
hijos de Israel del cautiverio. Al presidente Spencer W. Kimball le era difícil
hablar, y aún así viajó alrededor del mundo llevando los potentes mensajes que
aún hoy citamos. Job experimentó grandes tribulaciones. Perdió a su familia, su
salud y su riqueza, y aún así nunca maldijo a Dios. Aun cuando Pablo sufrió
mucho, escuchemos su actitud positiva cuando expresó lo siguiente en su segunda
epístola a los Corintios: "que estamos atribulados en todo, mas no angustiados;
en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados,
pero no destruidos" (2 Corintios 4:8–9).
Cuando se sienta descorazonado, admita su debilidad ante el Señor y trabaje
de manera positiva para resolver el problema. Las siguientes escrituras le
pueden dar ánimo: Alma 26:27; Josué 1:9; Proverbios 3:5–6; Romanos 5: 3–5; DyC
121:7–8; DyC 61: 36; 2 Nefi 4:30.
Finalmente, tendrá que aceptar el hecho que siempre habrá adversidad.
Recuerde que no está solo en esto. Acepte la realidad de la expiación y su poder
para compensar los efectos de la injusticia. Esta aceptación puede llegar en una
silenciosa habitación, una vez que usted haya pensado y meditado, y se haya
enojado, y haya orado y suplicado, y finalmente, haya quedado en paz consigo
mismo. Recuerde que algo dentro de usted, que es antiguo y sabio, sabe lo que se
tiene que hacer. Es una combinación de la Luz de Cristo, el Espíritu Santo y su
propio y eterno espíritu. Es la parte eterna de usted. Confíe en ella. Usted es
más fuerte de lo que se imagina.
"Sino que tengáis paciencia y soportéis esas congojas, con una firme
esperanza de que algún día descansaréis de todas vuestras aflicciones" (Alma
34:41). Confíe en la grandeza de Dios y crea que "él consagrará tus aflicciones
para tu provecho" (2 Nefi 2:2).
El obispo Richard C. Edgley dijo, "Para aquellos que son fieles, las pruebas
y las adversidades normales de la vida no tienen que convertirse en enemigas de
la fe. Si bien no deseamos pasar por esas dificultades y por esos obstáculos,
los aceptamos y moldeamos nuestra vida y nuestra fe de acuerdo con las
enseñanzas que provienen de ellos. Los fieles nos valemos de los obstáculos que
vencemos en la vida para acercarnos más a nuestro Padre Celestial y hacemos que
éstos nos ayuden a desarrollar un espíritu de humildad y de sumisión y nos
permitan apreciar y estar agradecidos por esas bendiciones que provienen de un
Padre amoroso. En resumen, por medio de esas experiencias nos es posible
aumentar nuestra fe; y con frecuencia lo hacemos. Los fieles no oran pidiendo
que se les exonere de las dificultades de la vida, sino que lo hacen para
obtener la fortaleza necesaria para superarlas".246
En el evangelio de Jesucristo podemos encontrar solaz al enfrentar la
adversidad. Recuerde que los frutos de una vida recta son espirituales, no
materiales. Lowell Bennion escribió, "El evangelio de Jesús no nos habilita para
escapar de la tribulación, sino que fortalece al espíritu del hombre para que la
acepte y la enfrente cuando ésta llegue….La vida que está basada en el evangelio
puede perseverar con paciencia, enfrentar la adversidad con esperanza, puede
soportar la maldad con perdón, puede recompensar el odio con amor, y puede
encarar la muerte con ecuanimidad. La persona religiosa no puede encontrarse en
ninguna circunstancia…en la cual su religión no sea una fuente de fortaleza para
él. En la debilidad, él sabe en dónde buscar fortaleza; en la fortaleza,
permanece humilde; en la pobreza, sabe en qué consisten sus riquezas; en la
riqueza, recuerda a sus hermanos con misericordia; en la salud, es agradecido;
en la enfermedad, pone en práctica su fe".247
Para cada uno de nosotros hay esperanza, debido a que sabemos quiénes somos,
quién es Dios y quienes somos juntos. No ore pidiendo a Dios que libre su vida
de problemas; ore pidiendo la esperanza, la fuerza y el valor para soportarlos.
La adversidad puede bendecir nuestras vidas si la dejamos purificarnos y
enseñarnos.
El presidente Spencer W. Kimball enseñó, "¿Es que no podemos ver la sabiduría
de Dios al darnos pruebas a las cuales sobreponernos, responsabilidades que
podamos cumplir, trabajo que vigorice nuestros músculos y penas que pongan a
prueba nuestras almas? ¿No se nos expone a las tentaciones para probar nuestra
fortaleza, a la enfermedad para probar nuestra paciencia, y a la muerte para que
podamos ser un día inmortalizados y glorificados? Si todos los enfermos por
quienes oramos fueran sanados, y todos los justos protegidos, y si todos los
pecadores fueran destruidos, se anularía así todo el programa de nuestro Padre y
se daría fin al principio más básico del evangelio, el libre albedrío, y nadie
tendría que vivir por la fe".248
Lectura recomendada
The Road Less Traveled (El camino menos transitado) por M. Scott Peck,
M..D.
When Bad Things Happen to Good People (Cuando a la gente buena le suceden
cosas malas) por Harold Kushner. (Aun cuando el autor no cree en la
omnipotencia de Dios, su consejo sobre cómo enfrentar la tragedia y el dolor
personal nos hace reflexionar y es útil.)
When All You’ve Ever Wanted Isn’t Enough (Cuando no basta todo lo que ha
deseado) por Harold Kushner.
If the Gospel Is True, Why Do I Hurt So Much?: Help for Dysfunctional
Latter-day Saint Families (Si es verdad el evangelio,¿por qué me duele tanto?:
Ayuda para familias no funcionales Santos de los Últimos Días) por Carroll
Hofeling Morris.
Capítulo 18: La identidad gay y el
movimiento por los derechos gay
Además de la batalla personal interna de su amigo, existen otros retos
externos que pueden dificultar más la resolución de sus problemas homosexuales.
Este capítulo explica que si una persona ha desarrollado una identidad gay y se
ha asimilado a una comunidad gay muy unida, le puede ser difícil dejarla atrás.
El capítulo trata los orígenes y objetivos del movimiento por los derechos de
los gay, incluyendo sus esfuerzos por normalizar la homosexualidad y limitar las
opciones disponibles para aquellos que desean resolver sus problemas
homosexuales.
El conflicto personal con los sentimientos homosexuales crea una batalla
interna difícil. Después de años de tratar de encontrar respuestas y de no tener
éxito al tratar de cambiar sus sentimientos, algunas personas se convencen que
sus sentimientos homosexuales son innatos y que no pueden cambiarse, y ellos
aceptan una identidad gay, la cual finalmente acaba la batalla interna que les
ha causado tanta frustración y dolor. La aceptación de una identidad gay tiene
efectos de largo alcance, ya que el ser gay incluye no solamente sentimientos
personales, sino que también describe una identidad social y política. A medida
que se asocian con otras personas gay, encuentran gran aceptación y sienten—tal
vez por primera vez en su vida—que es a donde pertenecen. Dado que con
frecuencia sienten que el mundo los ha abandonado o se sienten rechazados por el
mundo, buscan apoyo entre sí. Ahí se sienten a salvo, a gusto, y como si
estuvieran en casa.
Las ciudades grandes tienen diferentes áreas donde las personas gay
tienden a vivir o congregarse para divertirse. Las personas identificadas con
los gay con frecuencia se mudan a las ciudades grandes donde pueden encontrar
una comunidad gay más grande. Los profesionales gay y los negocios propiedad de
una persona gay se hacen presentes al mostrar banderas con los colores del arco
iris y al anunciar sus servicios en las páginas amarillas gay que se publican en
muchas ciudades. Tienden a confiar y dar preferencia los unos a los otros en sus
tratos tanto personales como de negocios. Mientras que este tipo de confianza y
unidad es aparente en la comunidad gay, no es única. Supongamos que usted está
viajando en un país extranjero y se siente ajeno a la cultura y frustrado porque
no comprende su idioma. Entonces usted se da cuenta de alguien que está sentado
en una banca leyendo el Libro de Mormón. Aun cuando no entiende las palabras en
la cubierta del libro, lo reconoce como el Libro de Mormón y súbitamente se
siente relacionado con esa persona y siente confianza y el deseo de conocerlo.
De hecho, siente que de alguna manera ya lo conocía y que puede confiar en él.
Siente que se le puede acercar con confianza, y que él lo podrá ayudar y guiar.
Si él lo invitara a su casa a cenar, aceptaría la invitación. De la misma manera,
muchas personas gay sienten buena voluntad y confían en tener tratos entre sí.
Se sienten a gusto en la comunidad gay debido a que sienten la aceptación que
nunca sintieron en su familia, en su barrio, con sus amigos o con sus compañeros
de clase. Si busca en el directorio telefónico o en un periódico gay en
cualquier ciudad grande o mediana, encontrará docenas de organizaciones
políticas y sociales, todo desde los Demócratas Gay y Lesbianas hasta los
Veteranos Bi-sexuales y la Asociación Gay de Rodeo.
Si su amigo ha vivido como parte de una comunidad gay, tal vez tenga algunos
retos adicionales en su estilo de vida que tenga que vencer además de los
problemas homosexuales en sí. Si su sistema de apoyo emocional está atado a una
comunidad y a amigos gay, podrá tener que mudarse y encontrar a nuevos amigos
que le apoyen a través del proceso difícil de resolver sus problemas
homosexuales. Dado que muy pocos hombres tienen la fuerza de voluntad para
mudarse y dejar atrás a sus amigos, se impedirán antes que empiecen realmente a
enfrentar sus problemas homosexuales. Debido a los valores que abraza la
comunidad gay, tal vez se haya dado por vencido en el evangelio y ante la
esperanza de casarse y tener a una familia propia, lo cual puede ya no ser
importante para él. Sin estos motivadores, pocos hombres tienen el incentivo de
llevar a cabo cambios tan difíciles en su vida.
La mayoría de las personas que han aceptado una identidad gay sienten que la
vida los ha tratado injustamente. Ellos no escogieron sentirse atraídos por
personas del mismo sexo. Tal vez ya intentaron todo lo que pudieron para
deshacerse de estos sentimientos no deseados, pero los sentimientos persisten. Y
aun cuando ellos saben que los sentimientos son incorrectos y no están en
armonía con el evangelio, la única paz que pueden encontrar está en aceptar sus
sentimientos, y de esta manera los sentimientos se convierten en lo más
importante y aprenden a vivir con ellos.
Las personas gay y lesbianas sufren, con frecuencia injustamente. Además de
sus difíciles luchas internas, también tienen que tratar con la ignorancia y
prejuicio de otros. En lugar de recibir amor y apoyo de su familia, con
frecuencia son aislados. En lugar de involucrarlos en los grupos de apoyo
religiosos, se encuentran a sí mismos fuera de ellos debido a que aún los buenos
cristianos con frecuencia no saben cómo reaccionar ante alguien que siente
atracción homosexual.
Las personas gay con frecuencia son desechados por sus arrendadores,
desempleados por sus patrones y hasta enfrentan violentos ataques físicos. Los
crímenes de odio van en aumento y algunas personas usan el SIDA como pretexto
para mostrar su odio249 Menos del 2% de la población gay sobrevive a
los 65 años de edad. Son 116 veces más factibles de ser asesinados y 24 veces
más factibles de cometer suicidio que las personas promedio.250 Es un
estilo de vida difícil en donde el SIDA y otros factores causan sufrimiento y
muerte prematura.251 La ira colectiva por el maltrato y la
frustración y el desánimo ocasionado por sus luchas internas son fuerzas
poderosas atrás del movimiento por los derechos gay.
El élder Dallin H. Oaks escribió lo siguiente en la revista Liahona: "Obviamente,
nuestras doctrinas censuran a aquellos que cometen actos de violencia, físicos o
verbales, en contra de aquellas personas que se piensan que participan en un
comportamiento homosexual o lesbiano. Debemos brindar compasión a las personas
que padezcan enfermedades, incluso a las que estén infectadas con el VIH o que
estén enfermas de SIDA (ya sea que la hayan contraído o no a través de
relaciones sexuales). A esas personas les debemos extender la invitación a
participar en las actividades de la Iglesia".252
Finalmente las personas gay se hartaron de ser maltratadas y empezaron a
defenderse. En la década de los 60 simplemente deseaban que el público los
dejara en paz. No querían apodos y no deseaban ser arrestados por asistir a los
bares gay. Cuando el diálogo y la razón no les dio resultado, empezaron a formar
organizaciones y a desarrollar estrategias de protesta. Siguiendo las
estrategias de protesta social de la época, convirtieron el asunto social en
asunto político. Aun cuando el comportamiento homosexual es tan antiguo como la
historia, no había hasta entonces una identidad social basada enteramente en el
comportamiento sexual. La estrategia pro gay fue de tomar la definición de
comportamiento y extenderla para que llegara a ser una definición de una clase
de gente. (Algunos dicen que los antiguos griegos tenían una cultura gay. Y aun
cuando es verdad que tenían un concepto de la vida más naturalista, incluyendo
la homosexualidad, no había una identidad gay. De hecho, el idioma griego no
tiene una palabra que signifique "gay".253 El concepto de "persona
homosexual" se creó en el siglo XIX.254 Aun cuando el comportamiento
homosexual ciertamente se practicaba antes de esa época, se vio como algo que
uno hacía, y no lo que uno era.)
El parteaguas del movimiento por los derechos gay en los Estados Unidos
ocurrió en 1969 en un bar gay llamado Stonewall Inn en Greenwich Village en la
ciudad de Nueva York, donde los clientes gay se enfrentaron con la policía en
escaramuzas que continuaron de manera esporádica durante dos días. El
levantamiento Stonewall es conmemorado en junio cada año en muchas ciudades
grandes del mundo entero con desfiles y otras actividades.
Al paso de los años, se han formado organizaciones para apoyar varias causas
gay. Muchas son bien intencionadas y otras se exceden. Cierto número de
organizaciones bien fundadas y con mucho dinero tratan de moldear la opinión
pública a favor de la homosexualidad para hacerla ver como una alternativa
sexual normal. En 1997, más de $75 millones de dólares se donaron a estas
organizaciones.255 Para el año fiscal 1997, la National Gay and
Lesbian Task Force (Destacamento Nacional Gay y Lesbiano) tuvo un presupuesto de
$2.3 millones de dólares y el Lambda Legal Defense and Educational Fund (Fondo
Lambda de Defensa Legal y de Educación) tuvo un presupuesto de $3.1 millones de
dólares.256 Estos importantes recursos son recabados para alcanzar
múltiples objetivos discretos y preocupantes, tales como los que se dan a
continuación.
Los activistas gay convierten los asuntos sociales y culturales en
asuntos políticos, y por diversos medios tratan de alcanzar el estado de minoría.
Se definen a sí mismos como una clase de gente, una minoría oprimida que lucha
por sus derechos civiles. Confunden el ser gay con los derechos gay
de manera que aquellos que se oponen a los derechos gay se ven como fanáticos
intolerantes que odian a las personas gay. Este enfoque de derechos civiles
asume el sentimiento que despierta un movimiento de igualdad de raza y da a toda
la comunidad gay un poder tremendo. Ellos apoyan a los candidatos políticos gay
o pro gay para introducir las leyes que les ayudarán a lograr que su causa siga
adelante.
Usted tiene el derecho de hacer saber a sus legisladores su posición en
cuanto a asuntos sociales y emitir un voto sobre los plebiscitos que se
presenten. Vote por aquellos representantes que sostienen las normas en las que
usted cree. La National Association of Research and Therapy of Homosexuality (NARTH)
(Asociación Nacional para la Investigación y Terapia de la Homosexualidad) o el
Lambda Report (Informe Lambda) lo pueden mantener informado de los asuntos de la
actualidad. (Véase la sección de organizaciones en este libro.)
Al buscar la protección para los derechos gay, los activistas se enfocan en
los juzgados—no en los escrutinios. En lugar de permitir que los votantes
decidan si se debe legitimizar el matrimonio gay, ellos buscan tener jueces que
dicten que la sociedad tendrá matrimonios gay—ya sea que la sociedad lo desee o
no. Ellos han obtenido muchos cambios por medios no democráticos ni políticos.
Los "derechos gay" se han creado por jueces estatales y federales aun cuando no
haya nada en el texto o en la redacción o en la estructura de la Constitución de
los Estados Unidos que sugiera un derecho de expresión sexual—derecho
fundamental o constitucional (ya sea que esa expresión sea heterosexual u
homosexual).
Véase la sección de organizaciones en este libro para mayor información sobre
cómo ponerse en contacto con organizaciones que estén tratando estos asuntos.
Las metas pro gay buscan no solamente el derecho a practicar y celebrar
abiertamente la homosexualidad, sino que buscan la aprobación de la sociedad.
Aun cuando las parejas gay ya reciben algunos beneficios del matrimonio por
medio de leyes sobre asociación doméstica, los activistas buscan legalizar el
matrimonio homosexual y redefinir el concepto tradicional de la familia. Buscan
la manera de lograr una custodia favorable de los hijos y derechos de visita lo
mismo que el derecho de adoptar a hijos. Promueven el relativismo moral,
diciendo que en efecto, "puede ser incorrecto para usted, pero no para mí".
También buscan una redefinición de género, con la meta de dar a los humanos
cinco géneros de dónde escoger en lugar de dos. Con tal libertad de preferencias
tradicionales, una persona puede decidir si desea ser varón, mujer, homosexual,
lesbiana o transgenérico.257 (Estos conceptos ya se enseñan en muchos
programas de estudio de mujeres en las universidades.)
Estos esfuerzos representan una amenaza grave para los valores de la familia
tradicional. El presidente Boyd K. Packer habló acerca de este peligro en un
discurso en la conferencia general en octubre de 1990.258 En 1994, la
Primera Presidencia envió una carta en que declararon, "Los principios del
evangelio y las sagradas responsabilidades que se nos han dado hacen necesario
que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se oponga a
cualquier tentativa de legalizar el casamiento entre personas del mismo sexo".259
Apoye los valores de la familia tradicional y los papeles divinamente otorgados
de hombre y mujer. Véase la sección de organizaciones de este libro para obtener
mayor información sobre organizaciones que apoyan a las familias.
El activismo gay presiona por un aumento de maestros y consejeros gay y pro
gay en las escuelas, los cuales están en posición de influir en los valores de
los niños. Con frecuencia los jóvenes se sienten confundidos acerca de la
sexualidad durante sus años de adolescencia, y los intentos de un consejero gay
para ayudarlos a aceptar su "identidad gay" pueden aumentar su confusión y
llevarlos por el camino equivocado. El Proyecto 10 es un programa de asesoría
pro gay en el distrito escolar unificado de Los Angeles que ayuda a los
adolescentes a aceptar su identidad gay, lesbiana o bisexual. El programa usa
exclusivamente consejeros identificados como gay y literatura sexualmente
explícita con los estudiantes en general en una búsqueda agresiva de ese mítico
10% de los estudiantes que son homosexuales. En las escuelas de Nueva York, a
los niños de primer grado se les requiere leer libros tales como Heather Has
Two Mommies (Heather tiene dos mamás) y Daddy’s Roommate (El compañero de
cuarto de papá) para combatir los valores tradicionales que se les enseña en
el hogar. Deborah Glick, lesbiana y asambleísta en el estado de Nueva York,
explicó por qué el primer año es la nueva línea frontal del movimiento pro gay:
"La mayoría de los padres tienen graves prejuicios e intolerancia que han sido
transmitidos por generaciones…y la verdad es que nosotros como sociedad, si
deseamos permanecer libres y justos, debemos buscar un contrabalance a lo que
los niños obviamente están aprendiendo en los hogares".260 Los
programas escolares pro gay promueven la educación sexual que incluye la
aceptación de la homosexualidad como un estilo de vida sano y promueven que se
exploren sexualidades alternativas. La educación sobre el SIDA es con frecuencia
una avenida para adoctrinar en el sentido pro gay. Tales programas enseñan "sexo
más seguro" pero raramente enseñan sobre la abstinencia.
Si un adolescente está confundido acerca de la sexualidad o de su identidad
de género, es importante que cuente con una persona o grupo digno de confianza
con quién hablar. Sin embargo, los consejeros escolares pro gay y los clubes gay
raramente son dignos de confianza. Los consejeros, asesores y oradores invitados
generalmente no apoyan los valores del evangelio. Típicamente animan a los
estudiantes a "salir del clóset" y aceptar una identidad gay en lugar de
superarla.
Una respuesta natural a estas situaciones alarmantes puede ser confrontar
directamente el movimiento pro gay. Sin embargo, la experiencia muestra que por
lo regular es una pérdida de tiempo tratar de discutir con los defensores pro
gay en un intento por llegar a un arreglo. Por lo tanto, tal vez desee ser pro
activo en lugar de reactivo y trabajar con su director de escuela y mesa
directiva en la escuela sobre estos asuntos. Levante quejas formales en contra
de aquellos maestros que no apoyan las leyes del gobierno en cuanto a su plan de
estudios. Los programas escolares deben ser balanceados y no deben menospreciar
los valores tradicionales en cuanto a la sexualidad. La organización Focus on
the Family (Enfoque en la Familia) ofrece programas con principios cristianos (véase
la sección de organizaciones de este libro).
El programa gay apoya la ordenación de ministros homosexuales y una
redefinición de la teología para acomodar los estilos de vida homosexuales. Los
defensores gay enseñan que la oposición religiosa a la homosexualidad es
fanatismo e intolerancia que se deben evitar. Desafortunadamente, están
empezando a establecer un precedente legal para favorecer los derechos gay sobre
los derechos religiosos. El siguiente artículo apareció en el ejemplar de abril
de 1988 del Intercessor’s for America Newsletter (el Boletín de intercesores
para América): "La corte de apelaciones de Washington, D.C. ha ordenado a la
Universidad de Georgetown [una institución
católica privada] a que apoye a los grupos
homosexuales en el campus. La corte ordenó que la política de Georgetown que
niega su apoyo a las organizaciones gay debido a que la práctica homosexual es
contraria a la doctrina católica es discriminatoria en la base de orientación
sexual y es una violación de la Ley sobre Derechos Humanos del área de
Washington, D.C. La corte también declaró que la ‘inclinación homosexual no dice
nada acerca de las habilidades o compromisos de una persona concernientes a la
religión. El interés urgente del gobierno por eliminar la discriminación en
contra de los homosexuales pesa más que la libertad de religión’."261
La respuesta de algunos cristianos es unirse a cruzadas anti-gay las cuales
no hacen nada para reducir la incidencia de la homosexualidad, sino simplemente
convence a los gay que no hay lugar para ellos en la religión. Lo más efectivo
que usted puede hacer es enseñar a los demás en cuanto a asuntos homosexuales en
el contexto apropiado del evangelio. Evergreen Internacional patrocina
conferencias educativas y otros programas. Recuerde que la lucha no es contra
las personas que experimentan atracciones homosexuales, sino contra la
propaganda que se está llevando a cabo.
El activismo gay busca tiempo y espacio igual en los medios de comunicación
públicos y alienta a los escritores y productores para que incluyan más temas
gay y presenten una imagen positiva de los mismos. Dado que hay muchos
productores y periodistas liberales y pro gay, existe una gran cantidad de
exposición de temas gay en los medios de comunicación masiva.
Como ciudadano preocupado, usted puede expresar su opinión ante los dueños y
los operadores de los medios de comunicación para fomentar los valores
tradicionales orientados a la familia. También puede animar a las bibliotecas
locales para que tengan libros que presenten todos los lados del tema de la
homosexualidad, incluyendo el hecho que los problemas homosexuales pueden ser
resueltos.
Los defensores gay dicen que la homosexualidad es innata e inmutable. La
proposición de que una persona puede cambiar cuestiona el concepto de identidad
gay. Además, el reconocer que cualquier persona puede querer cambiar es
admitir que existen aquellos que creen que es incorrecto y no los hace felices.
Los defensores gay pueden hacer grandes esfuerzos para tratar de desmentir a
aquellos que dicen haber cambiado. Pueden decir que dichas personas nunca fueron
gay en primer lugar o que se les ha lavado el cerebro para creer que pueden
vencer la homosexualidad y que algún día se darán cuentan que solamente están
reprimiendo su verdadera naturaleza homosexual. Es irónico que los defensores
gay no tienen problemas en creer que un hombre heterosexual pueda descubrir su
homosexualidad latente, pero no pueden tolerar la idea de que un hombre con
deseos homosexuales pueda descubrir su naturaleza heterosexual. Jeffrey
Satinover también hizo ver que, "Siempre habrá gente que trate de cambiar pero
que no tenga éxito, aún después de muchos años de intentarlo. Tal vez sea
comprensible que algunos de ellos se vuelven en fuertes activistas gay y llegan
a ser hostiles hacia los ministerios que ellos perciben que les fallaron e
incluso les engañaron".262
La respuesta conservadora de la sociedad es ignorar los problemas
homosexuales y esperar que desaparezcan. Esto deja a los activistas gay como los
únicos que hablan del tema, dando imágenes distorsionadas de los problemas y de
las soluciones. No tema hablar y decir a otro lo que usted sabe sobre la
homosexualidad y sobre los cambios que ha visto efectuarse en las personas que
ha conocido.
La American Psychiatric Association (la Asociación Americana de
Psiquiatría), o APA, es la organización que determina para la comunidad
profesional lo que es normal y lo que es anormal. Su Diagnostic and
Statistical Manual of Mental Disorders (Manual diagnóstico y estadístico de
desórdenes mentales), o DSM, es un manual muy usado por los
especialistas para ayudarlos en el diagnóstico y la clasificación de desórdenes
mentales, emocionales y sexuales. La primera edición del DSM, publicada
en 1952, consideró la homosexualidad como un desorden mental, una forma grave de
psicopatología.
En 1968 la comunidad gay había establecido algunas organizaciones y uno de
sus primeros objetivos fue la APA. A lo largo de los siguientes años, los
manifestantes interrumpieron conferencias de la APA, gritando a los oradores y
tomando el control de las reuniones. Después de tres años de convenciones
interrumpidas, la APA concedió en permitir que los activistas gay se
involucraran en el proceso de decisiones, aun cuando los activistas no fueran
profesionales en psiquiatría ni en psicología. Finalmente en 1973, la junta
directiva concedió en redefinir enfermedad mental de tal manera que favoreciera
la homosexualidad. Previamente, los desórdenes se determinaron como desviaciones
de una norma objetiva, pero esta redefinición decía que la norma debía ser más
subjetiva, que a las personas no se les debía considerar como que sufren
desórdenes si no muestran angustia causada por su condición y si no mostraban un
deterioro en su funcionamiento social. Con esta redefinición, la homosexualidad
fue eliminada como desorden en el DSM–III.
La decisión de la dirección de la APA no se basó en la información y el
razonamiento clínico ni representó las opiniones profesionales de aquellos a
quienes la APA representa. Las encuestas muestran que una mayoría de los
profesionales en salud mental creen que la homosexualidad no es normal.263
En su libro Homosexuality and American Psychiatry: The Politics of Diagnosis
(La homosexualidad y la psiquiatría americana: La política del diagnóstico),
Ronald Bayer describe de qué manera se toman las decisiones clínicas y cuales
factores influyen en esa toma de decisiones. Tal norma subjetiva de la
normalidad crea un precedente peligroso, debido a que sin una norma objetiva,
casi cualquier desviación puede ser considerada normal mientras la persona no
esté gravemente perturbada debido a su condición. Por ejemplo, en el DSM–IV,
uno de los criterios para diagnosticar la pedofilia (un desorden donde los niños
son los objetos sexuales preferidos) dice, "Las fantasías, los impulsos sexuales
o los comportamientos causan angustia o deterioro social, ocupacional o en otras
áreas importantes del funcionamiento, que son significativos de manera clínica".264
También se hicieron dichos cambios en el criterio para diagnosticar el sadismo y
masoquismo sexual, el travestismo, el voyeurismo y el exhibicionismo. En su
intento por estar políticamente en lo correcto, la comunidad psiquiátrica ha
perdido de vista la línea que separa lo que es normal y lo que es correcto.
Actualmente, un creciente número de profesionales está inconforme con el
compromiso político de la APA, y se han formado organizaciones que se oponen a
la defensa que hace la APA de los problemas sociales como el aborto, el medio
ambiente, la acción afirmativa, los derechos gay, el apoyo a grupos de intereses
especiales y otros asuntos irrelevantes a la psicología profesional. (Para mayor
información, escriba a Psychologists for a Free APA [Psicólogos a favor de una
APA libre], 1807 North Elm #321, Denton, Texas 76201).
La eliminación del DSM de la homosexualidad como un desorden también
ha tenido un efecto negativo en la investigación clínica en el área de la
homosexualidad. Es difícil recibir fondos o reconocimiento para la investigación
en un área que no está incluida en el Manual diagnóstico y estadístico de
desórdenes mentales. Una de las pocas organizaciones que actualmente está
promoviendo la investigación y documentando los éxitos clínicos en tratar la
homosexualidad es la National Association for Research and Therapy of
Homosexuality (Asociación Nacional para la Investigación y la Terapia de la
Homosexualidad). Véase la sección de organizaciones en este libro.
Los activistas gay no buscan solamente declarar que la homosexualidad es
normal, sino también quieren bloquear los intentos de una persona para cambiar
su homosexualidad. Ellos creen que dichos intentos son solamente manifestaciones
de la homofobia interna y la autorenuncia, y que la única respuesta sana a los
sentimientos homosexuales es aceptar una identidad gay. Buscan que sea
considerada profesionalmente una falta de ética para aquellos terapeutas que
quieren ayudar a las personas que desean abandonar la homosexualidad. Aun cuando
la homosexualidad ya no está considerada como un desorden, los expertos clínicos
que atienden a los que buscan tratamiento para la homosexualidad lo están
haciendo dentro de las pautas del DSM–IV, sección 302.9, "desórdenes
sexuales no especificados" y "angustia marcada y persistente sobre la
orientación sexual". Sin embargo, se han presentado propuestas tanto en la
American Psychiatric Association (Asociación Americana de Psiquiatría) y la
American Psychological Association (Asociación Americana de Psicología) para
considerar no ético que un terapeuta ofrezca tratamiento a aquellas personas que
desean una solución a su angustia sobre deseos homosexuales. A dichos terapeutas,
alegan, deberían revocarles su licencia y hacerlos responsables por daños
punitivos.
Dado que dichas propuestas están ganando apoyo, es importante tomar medidas
pro activas para preservar el derecho de recibir ayuda profesional. Los
terapeutas que han visto de qué manera se puede ayudar a personas afectadas con
sentimientos homosexuales están organizándose para encontrar la forma de
proteger los derechos de los individuos que buscan tratamiento, además los
derechos de los terapeutas que los atienden. Para mayor información póngase en
contacto con la National Association for Research and Therapy of Homosexuality (Asociación
Nacional para la Investigación y la Terapia de la Homosexualidad). Véase la
sección de organizaciones en este libro. Aun cuando no se debe forzar a nadie a
recibir tratamiento, lo contrario también es cierto de que a nadie se le debe
negar el tratamiento si lo desea. Finalmente, es un asunto de libertad personal
y autodeterminación.
Un pequeño número de grupos de activistas políticos se han convertido en
militantes en sus tácticas. Sintiéndose ofendidos y oprimidos, ahora están
enojados y pelean con tácticas francamente abiertas. Se ha sabido que han
amenazado o han causado daño en propiedades o lastimado físicamente. Aun cuando
la mayoría de las personas gay son respetables, ciudadanos, respetuosos de la
ley, los militantes captan la atención de los medios y dan la impresión de que
las personas gay están al margen de la sociedad, llenando estereotipos
incorrectos.
ACT UP es una organización de desobediencia civil dedicada a confrontar los
asuntos sobre la discriminación contra las personas infectadas del VIH o con el
SIDA. Tiene más de cien sucursales en los Estados Unidos y en otros países.
Queer Nation (la Nación "Rara") fue organizada por varios miembros de ACT UP que
deseaban enfocar su energía especialmente en los asuntos sobre derechos gay y
lesbianos. Según uno de los fundadores del grupo, "Nosotros queríamos llevar a
cabo una acción directa, salir a las calles, gritar, llevar a cabo protestas muy
claras contra la violencia y la discriminación contra los gay".265
Dichos grupos van a extremos radicales para ofender al público, tales como poner
anuncios pornográficos o escribir "Somos maricones y aquí estamos" en las
fachadas de los negocios que ellos consideran que pertenecen a personas
homofóbicas. Dado que palabras como "chiflado" y "mariposa" se han usado
despectivamente contra personas gay, estos grupos radicales han reclamado las
palabras y ahora las usan de manera pro-activa para escandalizar a la gente.
Algunos grupos tienen el propósito de identificar públicamente a personas
homosexuales. Han tomado como su causa el identificar a una persona que es gay y
forzarlo a salir del clóset informando a sus empleadores, familiares y amigos
que es gay. Aun cuando lo hacen en contra de los deseos de la persona, algunas
veces arruinando sus carreras y destrozando familias, sienten que beneficia la
mayor causa del movimiento gay al mostrar números cada vez mayores de personas
gay. El identificar como gay a personas exitosas y prominentes parece ser que da
mayor credibilidad a la causa.
Cuando tenemos poca experiencia con algo, tendemos a estereotiparla. Aun
cuando muchas personas piensan que todos los gay son iguales, la verdad es que
la población gay es casi tan heterogénea como la población heterosexual. A menos
que una persona sepa que un familiar o un amigo es gay, la única experiencia que
puede tener es lo que se ve en los medios. Cuando se ve un desfile gay en una
ciudad grande con hombres y mujeres exhibiendo su sexualidad con ropa
provocativa y comportándose impúdicamente, sólo se ve los extremos de la
población gay. Y cuando la población en general empieza a pensar que todas las
personas gay son desenfrenadas e impúdicas, empieza a parecer razonable la
prohibición de que las personas gay presten su servicio militar. Un marinero gay
vestido de mujer paseándose y coqueteando a los compañeros ciertamente no
fortalecería un sentido de unidad en un grupo de combate. Aunque esta obviamente
no es una representación justa de la mayoría de las personas gay, es el
estereotipo que la gente se forma en su mente cuando ven a los extremistas del
movimiento gay en los medios de difusión. No ven al hombre o a la mujer que es
un miembro responsable y productivo de la sociedad que solamente pide respeto y
derechos razonables. El activismo gay da a las personas gay una reputación que
no se merecen.
A los defensores de los gay les gustaría que usted pensara que hay una
homosexualidad latente en todos los hombres, porque da credibilidad a su
posición de que la homosexualidad es natural y ocurre en cierto grado con todos.
Lo que ellos llaman homosexualidad latente no es otra cosa más que los deseos
naturales y correctos por compañía, aceptación y una relación sana. La única
cosa potencialmente homosexual es que si esto no se satisface por medio de
relaciones sanas, puede llevar a uno a la homosexualidad.
La homofobia se define como un odio irracional o temor ante la homosexualidad.
Aun cuando hay casos legítimos de homofobia, el uso del término ha sido ampliado
para que tome un significado social y político. Los defensores de los gay lo
usan ampliamente para referirse a aquellas personas que son hostiles hacia las
personas gay y aún a cualquier persona que difiere con la perspectiva pro gay.
Consideran homofóbicos a aquellos que desean resolver sus problemas homosexuales
lo mismo que a los terapeutas que tratan de ayudarlos. Algunos activistas tienen
una actitud casi neurótica hacia todas las personas heterosexuales, y culpan de
todo su sufrimiento en la vida, ya sea social o personal, a la homofobia.
La verdad es que aquellos que son hostiles hacia las personas gay son
generalmente personas con prejuicios, lo cual significa que tienen
una opinión en contra sin fundamento, pero no homofóbicas. Aquellos que están en
desacuerdo con la perspectiva gay pueden estarlo legítimamente por convicción,
lo cual es una creencia muy fuerte. Aquellos que se oponen a la homosexualidad
por razones religiosas o morales lo hacen por convicción, no porque sea una
fobia o prejuicio.
Lectura recomendada
Unforgiven Sins (Pecados imperdonables) por Joe Dallas. Esta novela
trata del movimiento por los derechos gay y enseña lecciones poderosas sobre
cómo enfrentar situaciones potencialmente explosivas con sensibilidad y
sabiduría.
Homosexuality in America: Exposing the Myths (La homosexualidad en América:
Exponiendo los mitos) (American Family Association, P.O. Drawer 2440,
Tupelo, Mississippi, 38803). Este folleto de 24 páginas responde a la realidad
de la homosexualidad desde la perspectiva de los valores tradicionales de la
familia.
Desires in Conflict: Answering the Struggle for Sexual Identity (Deseos en
conflicto: Una respuesta a la lucha por la identidad sexual) por Joe Dallas.
El capítulo 16 da una descripción perspicaz del génesis de la ira en el
activismo gay.
Mi reto se ha convertido en una bendición
por Tomás Daniels
Todos enfrentamos desafíos en la vida, sin excepción. Aun cuando la
naturaleza específica de los retos no necesariamente define quiénes somos, la
manera en que respondemos sí lo hace. Cuando damos rienda suelta a los impulsos
que vienen con nuestras luchas, aceptamos las consecuencias de una vida fuera de
armonía con nuestras creencias personales, y posiblemente con el plan de
felicidad que Dios ha creado para nosotros. De la misma manera, cuando
enfrentamos el reto y luchamos contra el impulso de olvidar lo que es correcto,
somos moldeados y esculpidos por esa lucha. Es casi seguro que no saldremos de
esas batallas ilesos, pero seremos más fuertes y tendremos una mejor comprensión
de nuestro propósito específico y destino, debido a los rigores de la batalla.
Lo más importante es que tendremos una mayor comprensión y humildad por el amor
de un Dios que con seguridad es el único camino para salir de muchas de estas
luchas.
Uno de dichos retos para mí ha sido la atracción por personas del mismo sexo.
Es una batalla que nadie escoge, ni se gana fácilmente. Recuerdo que desde mi
niñez existía esta atracción hacia personas del mismo sexo, y a medida que
entraba en la adolescencia, esas atracciones se volvieron sexuales. Durante
muchos años, luché continuamente con sentimientos que no comprendía ni deseaba.
Me sentía terriblemente solo en el mundo, y me aterrorizaba pensar que mi
secreto se supiera y la gente se diera cuenta qué tan enfermo y pervertido era.
A medida que luchaba con este desorden interno, la batalla empezó a manifestarse
en mis acciones. Fui atrapado en un círculo vicioso de soledad, fantasías
homosexuales, pornografía y masturbación, y finalmente me encontré compartiendo
indiscreciones sexuales con otros—pensando que de alguna manera esta era una
solución a mis problemas.
Por supuesto, igual que un alcohólico encuentra que una droga no resuelve sus
problemas, me di cuenta que mis adicciones no resolvían los míos. Sin embargo,
el darme cuenta de ello no era suficiente para cambiar mi comportamiento. Busqué
terapeutas que yo pensaba que me ayudarían a resolver este dilema. Una terapeuta
en particular no me ayudó. Aun cuando sus intenciones eran buenas y ella quería
que yo fuera feliz, ella había aceptado la mentira tan cuidadosamente propagada
por la comunidad pro gay la cual alienta a las personas a no abandonar el
comportamiento homosexual, sino que abandonen un sistema de creencias que no
perdona dicho comportamiento. Desafortunadamente, esto ha llegado a ser un
enfoque común en la profesión de la salud mental. Sin embargo, otros terapeutas
me ayudaron mucho, al ayudarme a entender de qué manera mi lucha me había
ocasionado que yo me cerrara al mundo para "protegerme" y cuánto necesitaba
permitir que otras personas fueran parte de mi vida en un nivel de relaciones
emocionales y cercanos. El terapeuta que más me ayudó fue uno que estaba muy
familiarizado con los problemas homosexuales y con el conocimiento de que el
camino para salir de la homosexualidad no se encuentra en salir de problemas
relacionados con el sexo opuesto, sino en la aceptación de mi propia
masculinidad, y después en sentirme y ser incluido y relacionado con el mundo
masculino en lugar de sentirme diferente y aislado. También encontré muchos
amigos en la organización Evergreen con quienes podía compartir mis éxitos y
fracasos. Sigo siendo amigo de muchas de esas personas, y varios de nosotros
hemos hecho transiciones exitosas al dejar atrás el estilo de vida homosexual.
Yo creo que existen algunos retos que podemos enfrentar solos en la vida,
simplemente decidiéndonos y siguiendo adelante. Sin embargo, no creo que la
homosexualidad sea uno de esos retos. De cierto, la batalla sigue adelante en la
cuestión de qué causa la homosexualidad—¿es genética o se debe al medio ambiente?
Los defensores de los derechos de los gay buscan desesperadamente cualquier
evidencia que apunte hacia el hecho de que es innata; para ellos, insisten que
así está escrito y es inútil tratar de alterar "quiénes somos". Sin embargo,
fuera de esta retórica política, muchos científicos y terapeutas creen que
probablemente haya una variedad de causas que interactúan para crear una
propensión hacia la homosexualidad. Pero, sin importar la causa, la mayoría de
los que han batallado con la atracción sexual hacia personas del mismo sexo
enfrentan problemas que han sido parte de sus vidas durante muchos años, y los
patrones de pensamiento y las maneras de reaccionar ante el estímulo tienden a
convertirse en parte de ellos.
Por esta razón, me di cuenta que la batalla homosexual no se puede ganar de
la noche a la mañana. De hecho, el lento y doloroso proceso de recuperación
convence a muchos de que el reto no vale la pena. Aceptan el estilo de vida
homosexual en lugar de pelear. He conocido a buenos amigos que pelearon la
batalla a mi lado hace varios años y que ahora se han dado por vencidos. Yo digo
que también han perdido en el proceso la esperanza de la felicidad verdadera.
Debido a la dificultad de cambiar estos sentimientos y hábitos tan arraigados,
aun cuando la terapia y la interacción personal son necesarias, es
imprescindible que confiemos en Dios. Estoy convencido que sin Su ayuda, yo
nunca hubiera podido hacer la transición de un estilo de vida que odiaba pero
del cual no podía escapar. Algunas organizaciones hablan de la necesidad de
entregar nuestros problemas a Dios, y yo me di cuenta que éste era el único
camino para superar la atracción homosexual. No puedo describir exactamente de
qué manera funciona, porque creo que es imposible que yo lo entienda. Todo lo
que puedo decir es que sí funciona. Eso no quiere decir que el cambio sea fácil
o rápido, sólo significa que es posible y que Dios estará a nuestro lado
mientras aprendemos y cambiamos.
Muchas personas, en particular aquellas que luchan con problemas de atracción
sexual hacia personas del mismo sexo, tienen dificultad para encontrar cualquier
posible bien que pueda salir de tales batallas. Al ver hacia atrás, puedo decir
que las batallas y el doloroso proceso para salir de la homosexualidad me
enseñaron mucho. Aprendí a confiar en Dios, y que Él nos ha puesto aquí para
desarrollar la fe y que no hay mejor manera para darnos cuenta que dependemos
totalmente de Él. El reto también me enseñó a sentir compasión por mi prójimo.
Vivimos en un mundo en que se nos dice constantemente que debemos cuidarnos y
atender nuestras necesidades, que con frecuencia olvidamos el dolor y las
necesidades de nuestros hermanos y hermanas. Después de haber luchado para dejar
la homosexualidad por tantos años, ya no puedo ver a nadie luchar con los
problemas de la vida sin sentir mayor compasión y comprensión por ellos.
Actualmente, mi atracción sexual es principalmente heterosexual, cuando
previamente era totalmente homosexual. Eso no significa que ya no tenga ningún
pensamiento homosexual. Sin embargo, estos pensamientos permanecen como
recordatorio de los senderos que se desarrollaron en mi conciencia después de
muchos años, y la verdadera clave es que ya no me siento apenado por dichos
pensamientos y se desvanecen tan rápidamente como aparecen. Es una diferencia
enorme de mis antiguas batallas donde literalmente pasaba las horas del día
encerrado en obsesiones homosexuales que impactaban mi trabajo y mi vida social.
Ahora estoy felizmente casado y tengo una hija maravillosa. Nunca he sido más
feliz, y ya no siento la depresión crónica que antes tenía con mi homosexualidad.
Ya no siento déficit con respecto a mi propia masculinidad, ni me siento
compelido a compararme con otros hombres.
Debido a lo que he aprendido y experimentado, puedo decir que Dios en verdad
ha derramado sobre mí Su infinita gracia. Le agradezco por el cambio que he
experimentado, y también por la comprensión de los líderes de la Iglesia que
fueron pacientes durante mi larga lucha y los retrocesos esporádicos, que
buscaron encontrar los medios para ayudarme con mi problema. Agradezco a los
terapeutas que me desafiaron y alentaron a que diera algunos pasos aterradores
hacia la recuperación. Agradezco a mis amigos en Evergreen que estuvieron a mi
lado y me ayudaron a mantener la fuerza para continuar. Finalmente, agradezco a
mi maravillosa esposa por su comprensión y su paciencia hacia alguien que aún
sufre algunos caprichos. En verdad, pienso que aun cuando es posible superar los
problemas de la atracción sexual, muchos que luchan con la homosexualidad nunca
pierden la sensibilidad que con tanta frecuencia tienen. Sin embargo, esa
sensibilidad, aun cuando a veces se molesta, puede llegar a ser una fuerza
grande para las familias y los amigos si se enfoca apropiadamente.
Es posible cambiarse. La vida nos da opciones, y Dios no nos abandona. Su
propósito principal es nuestra felicidad, y Él luchará por nosotros en nuestras
batallas si confiamos en Él y constantemente ponemos fe en Su plan de felicidad
en lugar de buscar la felicidad efímera que el mundo ofrece.
Finalmente encontré respuestas
por Daniel Packard
Salí en una misión regular, esperando que ésta resolviera mis problemas
homosexuales, pero no fue así. Regresé a casa, y me hice amigo de otro miembro
de la Iglesia que también tenía sentimientos homosexuales, y me relacioné con él
porque por primera vez había alguien que comprendía mis sentimientos. Ninguno de
nosotros sabía cómo conciliar los sentimientos homosexuales con el plan eterno
de Dios o aún con Su plan mortal de la Iglesia. Sabíamos que se esperaba que nos
casáramos, pero no nos podíamos imaginar involucrados sexualmente con una esposa.
No teníamos idea cómo cambiar estos sentimientos. El tratar de ser fiel no
cambió mis sentimientos. El salir en una misión no los cambió. No pasó mucho
tiempo antes de que estuviéramos asistiendo a bares gay, porque ahí nos
sentíamos aceptados y amados y comprendidos. Dejamos de ir a la Iglesia, porque
para entonces nuestro comportamiento era contrario a las normas de la misma.
Sin embargo, esta historia tiene un final feliz, porque hace seis meses
encontré un grupo de apoyo de Santos de los Últimos Días llamado Evergreen. Ahí
estoy encontrando de una manera positiva el amor y la aceptación que había
buscado en los bares gay. También estoy encontrando las respuestas a preguntas
que yo pensaba que no las tenían. Sé que tomará mucho tiempo para vencer mis
problemas completamente, pero ya he progresado. Estoy trabajando para cambiar
mis actitudes y la forma de verme a mí mismo. También estoy tratando de aprender
a relacionarme con otros hombres y a cimentar lazos con ellos. A medida que lo
hago, ya puedo ver que se están revelando cambios en mis sentimientos sexuales.
Aun cuando a veces tropiezo en el camino, sé lo que tengo que hacer, y no me
daré por vencido. Tengo un largo camino por delante. He pasado algunos días
difíciles y no siempre muy exitosos. Pero es lo de menos; lo más importante es
que ha valido la pena en todo momento. Honestamente estoy más feliz que nunca.
He dejado atrás mi sistema de valores del mundo, y me he convertido en una
persona espiritualmente orientada en Cristo. Todos necesitamos hacer esto, ya
sea que tengamos sentimientos homosexuales o no. Solamente necesitamos tener fe.
Si Jesús pudo sanar al enfermo y levantar a los muertos, ciertamente puede curar
mis problemas homosexuales.
Él nos ayudará si lo pedimos
por Susan Parkinson
Estoy agradecida por la oportunidad de escribir acerca de mi experiencia, y
espero que el testimonio que se ha desarrollado de la misma pueda ayudar a otros,
especialmente a las esposas, a encontrar su camino.
Jack y yo tenemos diez años de casados y tenemos tres hijos hermosos. Yo no
sabía de la lucha de Jack con la homosexualidad hasta hace dos años cuando
empezó a pasar demasiado tiempo con un amigo de la familia y empecé a sospechar,
pero no aceptar, que estaba involucrado con otro hombre. Finalmente, un miembro
de la familia me lo confió, y yo ya no podía negar la situación tan inconcebible
por la que había orado que no sucediera.
Hemos luchado mucho tiempo y arduamente durante los últimos dos años para
mantener nuestro matrimonio intacto. Aquellos de ustedes que han pasado por esta
experiencia comprenderán el pesar, la falta de confianza y el daño que este tipo
de revelación trae consigo. Escribí en mi diario poco después del "día de la
revelación" (así lo llamamos en casa) que sentía como si una espesa y grande
nube negra hubiera rodeado mi corazón y no dejara de apretarlo hasta que dejara
de latir. Yo no le recomendaría a nadie un período de oscuridad como éste. Algo
inesperado sucedió en medio de todo esto. Yo no estaba preparada para el
crecimiento y las lecciones que de otra manera yo no hubiera aprendido. Nunca
hubiera soñado que vendría el día en que ambos dijéramos que esta experiencia ha
sido una bendición y que nos ha acercado más como pareja. Estoy aprendiendo que
las experiencias que causan mayor dolor también enseñan las lecciones más
duraderas y pueden proporcionar gozo, si se los permitimos.
Las palabras de Orson F. Whitney han sido una gran fortaleza para mí. Él dijo:
"Las penas que sufrimos y las pruebas que pasamos jamás vienen en vano, sino más
bien contribuyen a nuestra educación, al desarrollo de virtudes como la
paciencia, la fe, el valor y la humildad. Todo lo que sufrimos y todo lo que
soportamos, especialmente cuando lo hacemos con paciencia, edifica nuestros
caracteres, purifica nuestros corazones, expande nuestras almas y nos hace más
sensibles y caritativos, más dignos de ser llamados hijos de Dios…No es sino a
través del dolor y el sufrimiento, de las dificultades y las tribulaciones, que
adquirimos la educación por la cual hemos venido a la tierra, mediante la cual
seremos más semejantes a nuestro Padre y a nuestra Madre que está en los cielos…".266
Sé que esto es verdadero y por medio de ello yo he ganado un testimonio de
muchas cosas, algunas de las cuales quisiera compartir aquí.
Creo en el poder de la oración. Para alguien como yo, la revelación personal
no era algo automático. Tal vez ha sido el eslabón más débil en mi cadena. Pero
se ha fortalecido con la práctica, y estoy aprendiendo a escuchar los susurros
del Espíritu que yo ignoraba hace unos años. Estoy empezando a escuchar los
sentimientos espirituales, reconocerlos, y lo que es más difícil, confrontarlos
y hablar acerca de ellos. En nuestra oración cada noche, pedimos continuamente
por el poder para ser fieles en toda circunstancia. Y en los momentos de
dificultad, he sentido la ayuda de nuestro Padre Celestial.
El Señor dijo, "Estaré a vuestra diestra y a vuestra siniestra, y mi Espíritu
estará en vuestro corazón, y mis ángeles alrededor de vosotros, para sosteneros"
(DyC 84:88). He sentido este poder cuando pensaba que ya no podía más y ser la
esposa que apoya, la madre que nutre, y cientos de cosas más que se suponía que
debía ser. Lo he sentido cuando pensé que ya no podría levantarme por la mañana
y fingir con mis compañeros de trabajo o con los familiares que mi vida estaba
bien. Y ciertamente los ángeles me han ayudado cuando recuerdo que no solamente
porque hemos encontrado Evergreen significa que Jack esté "curado".
Tengo una creencia inamovible de que nuestro Padre Celestial nos ama a todos
y a cada uno, sin importar nuestras faltas. Él no reserva la revelación
solamente para los perfeccionados o para los profetas de la Iglesia. Cada uno de
nosotros tiene el derecho a la revelación personal, si escuchamos y le
damos cabida en nuestra vida. Sé que todos tenemos momentos en que nos sentimos
indignos de recibir inspiración. Permítame sugerir que es en este momento cuando
más la necesitamos. Nuestra hija independiente de dos años de edad no pide ayuda
sino hasta después del tiempo que la necesita. Luchará por vestirse durante 15
minutos, y terminará con la cabeza en la manga de su blusa y ambas piernas en
una pierna del pantalón, que está al revés, y traerá sus zapatos que no son el
par y en los pies equivocados. Tengo que esperarla impacientemente, hasta que se
agota, y finalmente pide ayuda.
Desafortunadamente, así me comporté con mi Padre Celestial, que esperó hasta
que yo estaba en la zona de peligro y completamente exhausta antes de pedir Su
ayuda. Estoy aprendiendo a buscar Su ayuda cada día en cosas pequeñas, de manera
que no termine toda enredada en las cosas grandes. Cuando llegó el "día de la
revelación", ahí estaba yo, con ambas piernas en una pierna de mi pantalón,
zapatos equivocados y todo enredado, gritando "¡Auxilio! Sácame de este
lío". Él está ahí, esperando para ayudarnos si tan sólo se lo pedimos.
En la vida, algunas veces sentimos que podemos enfrentar a Satanás como si
fuera un juego de basquetbol de uno a uno hasta ganarle. Una cosa es cierta:
Satanás siempre ganará a menos que empleemos la ayuda del Señor.
Pasé muchas horas agonizantes preguntándome "¿Por qué yo"? "¿Por qué tengo
que pasar la agonía de esta pena"? "¿Será que el Señor simplemente está tratando
de medir mis faltas"? Finalmente, me doy cuenta que el Señor no nos da pruebas
para medirnos. Así como yo les doy a mis hijos gradualmente más y más
responsabilidad para enseñarles, nuestro Padre Celestial nos da la adversidad
para poder crecer y ganar fuerza espiritual.
Amo a mi Padre Celestial. Aprecio la fe que Él tiene en mí para vencer las
pruebas que me ha dado. Estoy especialmente agradecida por nuestro hermano mayor
Jesucristo y la expiación que nos provee la posibilidad de regresar a casa para
mí y algunos amigos míos que no nacimos perfectos. Todos estamos trabajando
hacia la misma meta, ya sea un esposo, un amigo, un familiar o alguna otra
persona que lucha. Estamos tratando de ser más como Cristo, vencer nuestras
debilidades y algún día alcanzar el Reino Celestial. Tengo un gran camino por
recorrer, pero estoy agradecida por la oportunidad que se me ha dado.
Una carta a mi hermano
Querido Frank,
En verdad me gustó verte en la reunión familiar la semana pasada. Es una pena
que los hermanos tengan que vivir tan separados. Esperaba tener una oportunidad
para hablar en privado, pero antes de darme cuenta, ya era hora de tu vuelo. Hay
algunas cosas que quería explicar. Muchas cosas han sucedido en mi vida desde
que hablamos por primera vez sobre la homosexualidad hace cuatro años y
descubrimos que ¡ambos tenemos el mismo problema!
Enfrentar la homosexualidad no es fácil. No hay respuestas fáciles ni una
sola manera de abordarla. He pasado los últimos cuatro años tratando de saber lo
que voy a hacer en mi vida. He explorado las opciones, y he hecho algunas
elecciones.
Durante estos cuatro años he desarrollado relaciones cercanas con varios
hombres. Con tres de ellos, pensé seriamente en la posibilidad de una relación a
largo plazo, pero al considerar una vida con ellos, siempre llegué a la
conclusión de que no podía perder a mi familia. No podría ser feliz sin mi
familia, aunque encontrara al "hombre perfecto". También me di cuenta que no
puedo llevar una vida doble con la conciencia tranquila, teniendo a una familia
y a un amante al lado. Así que tuve que hacer una elección entre los dos, y la
decisión fue de estar siempre con mi familia. El evangelio también significa
mucho para mí, y sé que la felicidad solamente viene si vivimos dignamente.
He descubierto la raíz de mis sentimientos homosexuales. No tengo tiempo para
tratar todo aquí, pero uno de los problemas grandes es que acostumbraba
sensualizar mis sentimientos emocionales hacia otros hombres. Ahora me doy
cuenta que lo que en realidad quería era una relación más cercana y
significativa con ellos, y no el sexo. Con las amistades buenas y cercanas que
ahora tengo, me doy cuenta que rara vez tengo deseos homosexuales.
En cuanto a mi comportamiento del pasado, el arrepentimiento es genuino, y
siento que he sido perdonado. Quiero que sepas que ya no vivo una vida doble. Mi
obispo y presidente de estaca saben todo sobre mi comportamiento del pasado y
tienen confianza en mí—y yo también la tengo—de que puedo vivir dignamente. Ha
pasado casi un año desde que siento que he terminado mi lucha con la
homosexualidad. Ya no me siento dividido entre la homosexualidad y mi familia o
el evangelio. Un amigo mío dice que solamente la estoy reprimiendo. Pero no lo
creo. He pensado cuidadosamente lo que quiero de la vida y he tomado algunas
decisiones concienzudamente. Mis amigos más cercanos pueden ver que he hecho
cambios significativos y que soy una persona diferente. Tuve que ver dentro de
mi corazón para saber qué deseaba ser en realidad. Y lo más importante, me
siento en paz con las conclusiones a las que he llegado.
Me encanta tenerte como mi hermano. Espero verte en septiembre y hablar de
esto nuevamente.
Con amor,
Samuel
La perspectiva de un esposo
por Mark
Creo que mi lucha con la atracción por personas del mismo sexo empezó antes
de aquel día en que un jovencito de 13 años perdió su inocencia. Crecí
sintiéndome diferente a como creía que se sentía la mayoría de los jóvenes.
Pequeño de tamaño para mi clase y lento en mi coordinación física, me era
difícil competir. Aterrorizado ante la idea de ser el último al que escogieran
para los juegos en la escuela, me parecía que siempre era lo que sucedía. Amaba
a mi familia. Mis padres trabajaron arduamente para criarnos bien. Sin embargo,
en muchas formas, mi hogar no era el paraíso que yo deseaba que fuera. Papá era
estricto, aunque casi no recuerdo que me haya dado una nalgada. Siempre estaba
temeroso por su fuerte carácter y las amenazas constantes de disciplina. No
recuerdo que me hayan molestado en la escuela. Aprendí pronto que tanto la
imagen como la reputación duran mucho tiempo y trabajé duro para hacer todo
correctamente. Traté de actuar "normal", aun cuando me sentía raro.
Siempre estuvo activo en la Iglesia y con los Scouts. Avancé en el sacerdocio,
recibí mi insignia como Eagle Scout, y tuve llamamientos de liderato en todos
mis quórumes del sacerdocio aarónico. Gocé los aspectos sociales de la escuela.
Era afortunado de tener a un grupo de amigos en la escuela y en el trabajo, pero
siempre menospreciaba su amistad, porque estaba seguro que me rechazarían si tan
sólo supieran de la batalla que encaraba.
Empecé a ser sexualmente activo a la edad de 13 años después que nuestro
dentista abusó de mí. Anhelaba la atención de un hombre que dijera "eres alguien
importante". Recuerdo que oraba con todo mi corazón para que Dios interviniera y
me salvara de este hombre. No hubo tal milagro. Por primera vez, creí que Dios
me había abandonado cuando lo necesitaba más. A partir de ese momento, las cosas
fueron diferentes. Era difícil que la imaginación heterosexual de un adolescente
compitiera con la realidad de las experiencias con personas del mismo sexo. La
brecha entre yo y los hombres que admiraba se amplió. Confiaba en mis obispos a
medida que avanzaba en el sacerdocio. Siempre fueron bondadosos y me apoyaron,
pero parecía que nunca supieron qué hacer en cuanto a mis luchas.
Salí en citas en la escuela secundaria. Todos mis amigos lo hacían y era
importante que conservara mi imagen. Me gustaba salir en citas como dos parejas,
no tanto por la chica que me acompañaba, sino porque era una manera legítima de
acercarme y asociarme con amigos varones. A la edad de 18 años, leí acerca de
los Servicios Sociales de la Iglesia y le pregunté a mi obispo si podía recibir
tal ayuda. Tenía la esperanza de que por fin encontraría algunas respuestas.
Recuerdo haberme hincado infinidad de veces en oración suplicando que Dios
retirara esta lucha que había en mí. Ayunaba, ejercitaba, estudiaba las
escrituras, asistía regularmente a la Iglesia, prestaba servicio, y hasta me
vestía correctamente. Hice todo lo que se podía, pero los sentimientos
continuaban. Después de varias sesiones con Servicios Sociales, hablando acerca
de mi relación con mi Padre Celestial y mi padre terrenal, vi muy poco progreso
y dejé de asistir.
A la edad de 19 años, no era digno de cumplir con una misión, pero en verdad
deseaba ir. Trabajé duramente un año más, tuve entrevistas constantes con mis
líderes del sacerdocio y finalmente una autoridad general me entrevistó. Me
encantó mi misión. Me encantó el Centro de Capacitación Misional. Obtuve un
testimonio y finalmente aprendí a reconocer la compañía del Espíritu. Dios
finalmente contestó mis oraciones. Era un buen misionero trabajador; por lo
menos hasta el último mes en que, siendo líder de zona, al haber un cambio de
misioneros, me quedé solo durante tres días. Crucé la línea y en cierta forma me
comporté mal. Llamé a mi presidente de misión y él me dijo que los últimos 23
meses de mi vida habían sido un total desperdicio. Traté de no creerle, pero era
mi presidente de misión.
Aun cuando no había un nexo romántico, había salido con Becky durante los dos
años antes de mi misión. Era divertido estar con ella y su mamá era una gran
cocinera. Nos hicimos buenos amigos. Yo esperaba el momento de irme a la misión
para terminar esa relación. Pero me sorprendió cuando la relación se fortaleció.
Un día mientras caminaba por un sendero en Sudamérica me di cuenta que la amaba
y nos casamos unos años después de regresar a casa. Finalmente, ¡estaba curado!
Durante los esponsales, revelé a Becky mis luchas. También le aseguré que ya no
era un problema. Supe la verdad unos meses después de nuestra boda. El
matrimonio no hizo que desapareciera. No lo sabía en ese momento, pero por fin
aprendería que las atracciones hacia personas del mismo sexo no son un problema
sexual. Es un problema del corazón con síntomas sexuales.
Becky se enteró dos años más tarde. Buscamos ayuda con un capellán que era
miembro de la Iglesia, que le dijo a Becky que yo estaba condenado y a mí me
dijo que yo había sido objeto de abuso sexual. No le creí. Después de unos meses
de terapia, pude controlar de nuevo el problema. Pero unos meses más tarde salió
de mi control otra vez, y temía confiar en Becky.
Pasó un par de años y se me descubrió nuevamente. Fuimos con el obispo y
luego con el presidente de estaca. Por suerte, hubo un terapeuta reconocido en
nuestra estaca. Empezamos la terapia de nuevo con el conocimiento expreso de que
si yo volvía a ceder, habría un consejo disciplinario. La primera visita fue
sumamente intensa. A los diez minutos de salir de su oficina, había vuelto a las
andadas. No le podía decir al terapeuta—él estaba en el sumo consejo. Los
siguientes dos años de terapia me ayudaron, pero también fueron una farsa.
Parecía que no tenía un conocimiento específico sobre las atracciones hacia
personas del mismo sexo y no me atreví a decirle la verdad acerca de mis luchas
continuas. Le pregunté acerca de algún tipo de grupo o al menos una persona que
comprendiera lo que me estaba pasando. Sabía que no podía ser el único mormón
con tales luchas, pero se me dijo que no había nadie. Finalmente decidí que
tendría que hallar la manera de curarme yo solo, y tal vez algún día en el
futuro distante podría limpiar mi conciencia y admitir ante mi esposa y mi
obispo que tenía problemas pero que los detuve unos diez años atrás. Me juré a
mí mismo que no volvería a confesarlo sino hasta que llegara ese día. Pasaron
diez años, pero nunca encontré una manera de curarme.
Finalmente me convertí en dos personas diferentes. Una era el padre amoroso y
religioso y el esposo modelo. El otro era un hombre desesperado, buscando
validez en tener contactos sexuales con otros hombres a la primera oportunidad.
Era la única ocasión en que sentía que era aceptado en verdad, a pesar de mi
secreto más profundo. Me metía cada vez más en las perversiones. Entre más lo
hacía, más lo necesitaba. Como con el agua salada, no importa qué tanta bebiera,
mi sed aumentaba. Mis contactos fueron cada vez más intensos y más riesgosos.
Con cuantos más hombres me involucraba, más me sentía digno de atención, y el
número de compañeros se multiplicó cada vez más. Necesitaba tanto de ello que
estaba dispuesto a sacrificar mi propia vida igual que la salud de mi esposa e
hijos—lo que fuera necesario para hallar la siguiente oportunidad.
Mis dos vidas en conflicto continuaron durante los siguientes ocho años.
Parecía que yo siempre estaba en terapia por una de mil razones: ansiedad,
tensión, administración del tiempo, temor al éxito o depresión, pero nunca por
atracción hacia personas del mismo sexo. Busqué el enfoque espiritual sin éxito
tanto como adolescente y como adulto. Una docena de terapeutas probaron que el
enfoque psicoanalítico no funcionó tampoco. Me odiaba a mí mismo. Pasé mi vida
comparando mis debilidades con las fuerzas de mil personas más, y siempre
terminaba perdiendo. Finalmente la carga se hizo demasiado pesada para cargarla.
Me sentí demasiado paralizado e impedido emocionalmente para poder sobresalir en
cualquier cosa. Parecía no haber esperanza. Me sentí a punto de explotar. Tenía
a cuatro hijos maravillosos y una esposa estupenda. Sin embargo, apenas podía
salir de mi cama. Un día me di cuenta que no podía dejar de pensar en el
suicidio y me dio miedo. Sin ninguna otra salida, mi terapeuta por fin me
convenció de que le dijera a Becky lo que estaba pasando. Me tomó otros seis
meses armarme de valor, pero finalmente la verdad salió. Ella estaba devastada.
Cuando su sorpresa inicial había pasado, fuimos con el obispo. No tenía mucha fe
en la habilidad del sacerdocio; ya había confesado demasiadas veces con pocos
resultados. Estaba equivocado. Mi obispo me dio un libro llamado Born That
Way? (¿Nacidos así?) para que lo leyera. Leí el libro, y de muchas maneras,
sentí como que estaba leyendo mi propia historia. Finalmente había esperanza.
Alguien compartió mi lucha y había encontrado soluciones. Cuando llegué al final
del libro, había un número telefónico para Evergreen Internacional.
Nerviosamente llamé, y mi vida empezó a cambiar rápidamente.
Evergreen me ofreció las soluciones que había buscado durante 20 años de
lucha. Aprendí que había otras personas luchando igual que yo y que estaban
teniendo éxito. Me ofreció un enfoque que combinaba el poder de la fe y la
esperanza de una terapia reparadora. Luego me gustó asistir a las reuniones del
grupo. Había encontrado un lugar seguro donde podía hablar, compartir mis
temores y luchas, y ser yo mismo sin ser rechazado.
Desde mi introducción a Evergreen, el proceso de recuperación ha sido
escabroso. Está lleno de éxitos y fracasos. Como lo más importante, he aprendido
acerca de mí mismo y lo que puedo hacer para tener éxito. Evergreen me ha
ayudado a aprender la manera en que puedo enfrentar el verdadero problema en
lugar de sólo los síntomas.
Tuve un consejo disciplinario en mi estaca en marzo. Cuando entré para
reunirme con la presidencia de estaca antes de entrar al salón del consejo, vi
que tenían lágrimas en los ojos. Me abrazaron y me dijeron que me amaban. Aunque
fui suspendido de mis derechos, nunca sentí más amor por parte de otros hombres
que en esa noche. Mi viaje de regreso a casa había comenzado. Una vida llena de
promesas rotas y caídas repetidas habían hecho que tuviera poca confianza en mí
mismo. Veía por delante un camino largo. No me atrevía siquiera a esperar a
salir del salón del consejo y volver a las andadas ya que había hecho y roto esa
promesa miles de veces anteriormente. Sí, creí que podía ser honesto. Hice dos
promesas esa noche: que sería honesto y que nunca me daría por vencido.
Hay muchas cosas que me fortalecen mientras transito por el camino a casa,
alejándome de la atracción por personas del mismo sexo. Quisiera compartir la
manera en que aprendí algunas de estas cosas.
Creo que el enfrentar la atracción por personas del mismo sexo es parecido al
enfrentarnos a una enfermedad del corazón. Cuando una persona aprende que el
estar sin tratamiento significa cierta muerte, hace grandes esfuerzos por
salvarse la vida. Empieza cuando uno va a ver a un especialista. Generalmente
requiere de cirugía, medicamentos especiales, y un programa de rehabilitación de
ejercicios y dieta especial. Toma su tiempo, y requiere un gran esfuerzo, pero
generalmente da resultados. Más importante aún, ofrece esperanza. Se pueden
hacer cosas para luchar contra una enfermedad del corazón. Cuando aprendí que
había esperanza para mi lucha, decidí que necesitaba un programa especial. No
quería ser como un paciente gravemente enfermo que va al hospital por
tratamiento y se dedica a vagar por los pasillos sin rumbo fijo, de piso en piso,
tomando cualquier medicina que se encuentre. Para mí, la alternativa del
suicidio fue un programa intenso de estudio, entrevistas con el obispo y
ejercicios sobre riesgo, honestidad y fe. También aprendí a la mala que
necesitaba a un especialista. Requería asegurarme que mi tratamiento me daba las
armas que necesitaba para mejorar. Busqué a un consejero que conociera la lucha
mejor que yo—uno que pudiera ofrecer una perspectiva realista y un plan que
funcionara. No me podía arriesgar a fallar.
He aprendido que si deseo mejorar, debo aceptar que soy responsable de
conseguir la ayuda que necesito. No puedo darme el lujo de dejar mi tratamiento
al azar. Estudio y aprendo. Becky y yo hablamos hora tras hora tratando de
definir los factores que contribuyen a mi recuperación. Hacemos de esa jornada
una prioridad. Me doy cuenta que nuestra lucha con frecuencia es malentendida y
los retos que enfrentamos pasan desapercibidos. Generalmente tengo que educar a
mis líderes del sacerdocio acerca de mis necesidades, lo que significa tener
expectativas reales, y explicarles el proceso por el que debo pasar para estar
bien. Creo que el Padre Celestial nos ayuda a comprender esas necesidades a
medida que buscamos Su Espíritu. Él hace posible que enfrentemos esas
necesidades exitosamente. El aceptar la responsabilidad también significa que he
hecho un compromiso de asistir a Evergreen cada semana. Si no estoy de acuerdo
con la opinión de mi terapeuta, se lo digo. Si pienso que no estoy progresando,
busco un cambio. Si mi obispo olvida que tenemos una cita, lo llamo.
La pornografía juega un papel principal en mi atracción hacia personas del
mismo sexo. Me llevó a pecar, y se convirtió en una de mis mayores adicciones.
Llegué al punto en que necesitaba tanto de la pornografía que viajaba por horas
para poder comprarla. La pornografía fue el combustible para mi adicción sin las
complicaciones que implica salir a la calle en busca de sexo con otro hombre. Se
convirtió en una gran piedra de tropiezo en mi batalla por enderezar mi vida. Al
principio, esto no era un tema de conversación que podía comentar abiertamente
con Becky, pero lo hice con el obispo. Al principio, yo creí que no sobreviviría
sin la pornografía. Le dije francamente que tenía que tener acceso a la
pornografía. Era mi escape. A medida que progresaba, el obispo me animaba a que
me deshiciera de ella. Una noche, mientras estábamos en nuestra entrevista
semanal, aproveché un momento de valor y me comprometí a deshacerme de ella.
Salí de su oficina resuelto a hacerlo. Me sentía bien. Al siguiente día, llevé
el material pornográfico que tenía a la casa de un amigo. Platicamos. Le dejé
aquel material, y me traje material nuevo. Decepcionado de mí mismo, le relaté
el incidente al obispo cuando nos volvimos a reunir. De nuevo me alentó, y
finalmente, después de casi seis semanas de esfuerzo, me deshice de ella por
completo. Siempre creí que me moriría si no tenía acceso a ello. Ahora agradezco
a mi Padre Celestial que ya no tengo que luchar a ese nivel . Aunque parezca
raro, cada vez que salía de la oficina del obispo, tenía confianza en que
tendría éxito. Cuatro veces lo intenté. Cuatro veces fallé. Fue hasta la quinta
vez que lo logré.
No creo que por nosotros solos podamos vencer la atracción hacia personas del
mismo sexo. Creo que el Padre Celestial espera que confiemos en otras personas
para que nos ayuden. Parece que es la confianza uno de los conceptos
fundamentales que tenemos que aprender para curarnos. Aprendí que mientras en
más personas confío, mejor funciono. Los padres, las esposas, los familiares,
los obispos, los presidentes de estaca, los terapeutas y los amigos, todos han
ayudado. Esto puede ser un reto abrumador, pero cuánto más apoyo tengo, mejor
progreso. Cuando comparto mis retos con estas personas y ellos conocen mis
batallas, su aceptación es incondicional. Ya no tengo que dudar de su amor por
mí al pensar que me rechazarían si me conocieran.
Debido a los años de fracasos y comparación constante con las cualidades de
otros hombres, no podía amarme a mí mismo. Me odiaba a mí mismo. Estoy
aprendiendo a amarme a medida que me abro ante Becky una y otra vez. Le cuento
mis éxitos y, lo que es más importante, mis fracasos. Ella me ama a pesar de
todo. Con frecuencia me dice qué tan orgullosa está de mí y de mis esfuerzos a
pesar de los dolorosos fracasos. Finalmente, empecé a creerle, y empecé a sentir
que tal vez podría aprender a amarme.
Para mí, con frecuencia es un proceso difícil y largo cuando intento aprender
a vivir de manera correcta después de una vida de pensamientos incorrectos. He
cometido varios errores durante mi etapa de recuperación que han decepcionado a
muchos corazones y han hecho que pierda a algunos amigos. Pero los amigos
verdaderos nunca voltean la espalda. Lloran conmigo, oran conmigo y continúan
amándome y apoyándome. Me fortalecen y alientan, y yo estoy aprendiendo a
confiar.
He ocasionado a mi obispo varios infartos, y mis retrocesos son frustrantes
para él y para mí. Yo esperaba que me rechazara y condenara, pero él siempre ha
respondido con amor incondicional, apoyo y aliento. Mi asociación con él me
enseña a confiar en el Espíritu para ser curado. Me enseña acerca de la
expiación. Me ayudó a creer finalmente que la expiación se aplica aún a personas
como yo. Me bendice a través del Espíritu. Progreso más rápido cuando me reúne
seguido con él. Puedo imaginar el amor del Salvador por mí, porque lo veo y lo
siento cada vez que estoy con el obispo.
Creo firmemente que todo el progreso que logramos se basa en arriesgarnos.
Una vez, hace mucho tiempo, me arriesgué y salí lastimado. Me lastimé tanto que
finalmente dejé de aventurarme de nuevo. Encontré seguridad al esconderme dentro
de mí mismo. Los deportes con el grupo Evergreen han sido una gran ayuda para mi
vida. El largo camino para asistir vale la pena, pues me asocio con otros
hombres magníficos y hacemos cosas que hacen los hombres—deportes. Significa
mucho para mí haber aprendido a tirar en el basquetbol, a batear y por qué no
barrerme al correr hacia la base cuando juego béisbol y uso pantalones cortos.
Me da la oportunidad de arriesgarme y enfrentar un temor que me ha tenido
amarrado desde que puedo recordar. He conocido a personas que me intimidan,
personas en la cancha de basquetbol, y resentía su audacia y su fuerza. Pero al
aprender a jugar y al empezar a comparar nuestras similitudes, me di cuenta que
teníamos mucho en común, y se iniciaron buenas amistades.
Mi terapeuta me enseña acerca de la honestidad. Estoy aprendiendo a ser
abiertamente honesto con Becky, con Dios, conmigo mismo y con otros. No es fácil
después de haber pasado casi toda mi vida tratando de engañar a todos a mi
alrededor. Cuando engañamos a las personas con la esperanza de ser aceptados,
nos hacemos trampa a nosotros mismos y nos privamos de lo que buscamos. Tendemos
a rechazar su aceptación basada en esa pequeña frase, "si me conocieran en
verdad, no me habrían aceptado". También estoy aprendiendo a reconocer cuando
las cosas están en balance o cuando me estoy inclinando hacia el lado que indica
desastre. Para mí es como pasear en bicicleta. Cuando aprendí a hacerlo por
primera vez, me caí varias veces antes de tener éxito. Después aprendí a hacer
los pequeños ajustes necesarios para mantener el balance. A medida que
practicaba, el mantenerme balanceado se convirtió en algo instintivo y
finalmente lo logré sin apenas darme cuenta. Después pasaba más tiempo paseando
en bicicleta y menos tiempo cayéndome. Ahora, después de muchas de mis
correcciones emocionales, se está volviendo un asunto de instinto. Sigo luchando
cada día, pero la lucha es diferente. Trato de mantener mi balance en lugar de
siempre estarme levantando del suelo.
La honestidad significa que debo compartir mis luchas cuando apenas empiezan.
Hablo con otros acerca de los lugares peligrosos y de situaciones riesgosas
antes de encontrarme ahí. Mientras estoy fuerte, constantemente construyo vallas
para los momentos de debilidad y expreso mis preocupaciones antes de que se
conviertan en acciones.
Becky también me enseñó acerca del poder de la fe. Día tras día cada mañana
ella pedía al Padre Celestial que llevara mi carga y alejara mis deseos de pecar
hasta que estuviera lo suficientemente fuerte para llevar yo mismo esas cargas.
Habiendo orado durante años pidiendo las mismas bendiciones, yo no esperaba
alivio. Pero éste llegó. Mis deseos fueron eliminados casi por completo. A
través de la fe de Becky, por primera vez experimenté el gozo que viene de la
obediencia a las leyes de castidad. Las cargas de la culpa son retiradas y
reemplazadas por una nueva paz mental y un sentido mayor de autocontrol. Nunca
había comprendido lo que se sentía al ser casto.
Mi relación con Becky ha crecido de manera inconmensurable. Hemos aprendido a
confiar en el otro, he faltado a esa confianza, y he tenido que volverla a ganar
más veces de lo que quisiera admitir. Hemos aprendido a hablar sin juzgarnos y
también a apoyarnos mutuamente. Finalmente tengo el matrimonio y la amistad que
siempre quise—uno donde puedo expresar mis temores y debilidades y donde recibo
apoyo y comprensión que me fortalecen. Esto ha hecho que yo sea más de lo que
sería por mí mismo. Becky también ha aprendido a confiar. Tal vez sería más
fácil si ella pudiera satisfacer todas mis necesidades, pero no puede. Yo debo
enfrentar las inseguridades de un niño que se sintió solo, rechazado y aún
traicionado por otros hombres. Becky me ayuda a mantener todo en perspectiva y
aún a darme cuenta de la necesidad de enfrentar ciertos temas. Pero ambos nos
damos cuenta que finalmente yo soy el responsable de mi propio éxito.
Nuestra relación íntima también ha crecido. Aunque hemos estado casados
durante 14 años, la mayor parte de ese tiempo me sentí agraviado por la
necesidad de tener relaciones sexuales. Lo evitaba y respondía solamente por
cumplir con mi deber. Aun cuando nunca pensé que lo llegaría a ver como una
relación normal o que fuera emocionalmente satisfactoria, honestamente puedo
decir que ahora amo la relación física que compartimos. Es mejor que todo lo que
he experimentado en el pasado, tanto emocional como físicamente.
Creo que hay muchas maneras en las que podemos experimentar un cambio de
corazón, especialmente cuando se invoca los poderes del cielo por nuestra fe en
Dios y nuestras obras rectas. Yo decidí no presentarme ante un consejo
disciplinario hasta estar seguro que estaba preparado para ello. El sólo pensar
en otra promesa rota era demasiado duro de soportar. En junio, regresé ante el
sumo consejo, confiando en la confirmación del Señor de que era tiempo para dar
el siguiente paso. Unas cuantas caras nuevas se habían unido al sumo consejo
durante los últimos 16 meses, incluyendo a mi vecino. De nuevo, sentí la
confirmación fuerte de que Dios me ama. Los líderes de mi estaca también me aman.
Esa noche reflejó los meses de trabajo, frustración, fe y lágrimas. Se
restauraron mis bendiciones, y el 4 de julio toda la nación celebró cuando
conduje a mi hijo de ocho años a las aguas bautismales. De nuevo, agradecí a
Dios por Su misericordia, Su amor y Su sacerdocio.
Tengo un testimonio personal de esta obra. Sé que es ordenada de Dios. Él nos
ha dado un plan que demuestra Su amor por nosotros. Sé que Él vela por cada uno
de nosotros y desea ayudarnos si tan sólo creemos en Él. En varias ocasiones, me
encuentro luchando con toda mi fuerza para tener éxito. Entre más lucho, más
difícil es. Cuando finalmente cedo y pongo mi carga ante el Señor, Él me eleva.
No importa qué tanto lo intentemos, no podemos ganar esta batalla solos.
Agradezco por el conocimiento de que Él está ahí para mí si tan solo yo lo dejo
entrar.
Hay muchas áreas en las que siento la mano de Dios guiando mi vida para que
yo pueda vencer. También la he visto obrar en la vida de otros. Aun cuando hay
muchas facetas en el progreso que logramos, he encontrado dos elementos
esenciales: la esperanza de la terapia reparadora y el poder de la expiación del
Salvador y su amor incondicional. Nunca en mi vida había sentido tanto la
influencia del Señor como ahora. Mi presidente de misión se equivocó. Mi misión
en Sudamérica tuvo éxito. Obtuve un testimonio, aprendí a reconocer la compañía
del Espíritu, desarrollé un cimiento de fe, me enamoré de Becky, e influí en
miles de personas para el bien. Ahora tengo una nueva misión, y tal vez este
llamamiento sea mayor que el primero. Y tal vez los resultados sean más
importantes y significativos.
No dudo que el Señor vive y, lo más importante, que me ama. Nos ama a cada
uno de nosotros sin importar cómo seamos. Hay esperanza. Podemos ser felices. Él
desea que tengamos éxito. Él nos ayudará. Creo que esta lucha prueba la fe de
algunas de las almas más valientes de Dios. También creo que tiene un lugar
especial en Su corazón para cada uno de nosotros. No solicitamos este reto, el
cual requiere de esfuerzo y sacrificio semejante al de los pioneros que cruzaron
las planicies. Sin embargo, nosotros también llegaremos al final de nuestra
jornada purificados y fortalecidos al haber caminado al lado de Dios. Que Él
bendiga cada uno de sus pasos y aligere sus cargas a medida que busca el gran
cambio de corazón que Él ha prometido.
Su hermano en la fe,
Mark
La perspectiva de una esposa
por Becky
El día antes de nuestro compromiso, Mark me dijo que él había sido abusado
sexualmente por un amigo de la familia cuando era niño. Yo le reafirmé mi amor y
le dije que eso no cambiaría mis sentimientos. Le dije cuánto sentía que hubiera
tenido que pasar por tal prueba. Nunca más volvimos a comentar ese tema. No
pensé en preguntarle sobre cualquier tipo de problema que aún existiera, ni
pensé que pudiera haber otros problemas relacionados con ello.
Nos casamos en el templo y yo sentí que era el principio de una vida perfecta
juntos. Luchamos con los problemas normales de las parejas jóvenes, pero todos
mis sueños se estaban realizando y yo sabía que con Mark a mi lado podríamos
vencer todo. A menudo bromeaba con él diciéndole que mi único pecado era amarlo
demasiado.
Llevábamos poco más de dos años de casados cuando explotó la primera bomba.
Encontré pornografía que Mark había escondido. Lo enfrenté, y el tema de la
atracción por el mismo sexo se reveló. Lo escuché, pero no podía o no quería
aceptarlo. Fuimos a ver al obispo, y recibimos consejos de un capellán del
ejército, pero el capellán pareció molestarse cuando la Iglesia no tomó ninguna
medida. Me dijo que me divorciara de Mark mientras todavía pudiera salvar mi
vida. Por otro lado, el obispo me dijo que Mark en verdad me amaba y que si yo
ponía todo de mi parte para ayudarlo, lograríamos salir adelante. Nuestro primer
bebé tenía cuatro meses de edad y escogí creerle a mi obispo. De esta manera
empezó mi lucha por ser la perfecta esposa, madre, amante, compañera y miembro
de la Iglesia. La lista era infinita, pero si yo podía hacerlo todo, salvaría mi
matrimonio y, lo más importante, a mi esposo.
Mark me aseguró que las cosas habían mejorado y de alguna manera las cosas
iban bien. Creí que mi plan estaba funcionando. Si yo era perfecta, o si le
podía comprobar que yo era suficiente y que lo amaba incondicionalmente, todo
estaría bien. De nuevo, sin saber en realidad mucho del problema, el asunto se
cerró y permaneció cerrado durante dos años.
Unos días antes de la navidad, mientras buscaba algo, abrí el portafolios y
encontré otra revista. Esta vez llevé a mi hijo y me fui. Mark fue de inmediato
con el obispo, quien lo envió con el presidente de estaca. Yo fui con Mark a su
cita con el presidente de estaca esperando lo peor—un consejo disciplinario. Por
el contrario, el presidente de estaca decidió poner a Mark en un período de
prueba. Le aconsejó ver a un terapeuta en nuestra estaca, una autorid |