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Cómo ayudar a los hombres Santos de los Últimos Días a resolver sus problemas homosexualesUna guía para la familia, amigos y líderes de la Iglesiapor Jason ParkPrefacio por A. Dean Byrd, Ph.D.Traducido al español por Maggie CheeDerechos Reservados © 2002 por Century Publishing Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este libro podrá ser reproducida en cualquier forma o por cualquier medio sin el permiso por escrito del editor, Century Publishing, P. O. Box 11307, Salt Lake City, Utah 84147-0307. Correo electrónico: info@centurypubl.com Traducción de Helping LDS Men Resolve their Homosexual Problems: A Guide for Family, Friends, and Church Leaders. Traducido al español por Maggie Chee. Spanish Esta obra no es una publicación de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Las opiniones que se expresan en dicha obra son la responsabilidad del autor y no representan necesariamente la posición de la Iglesia ni de Century Publishing. ISBN 0-941846-11-3 Impreso en los Estados Unidos de América
Para mi maravillosa esposa quien ha permanecido a mi lado durante este proceso A mi terapeuta Dan quien por la gracia de Dios me ha mostrado el camino a seguir Mi agradecimiento al Dr. A. Dean Byrd por su ayuda en la revisión de este libro en inglés A Maggie Chee por traducir el libro al español y a varios amigos por revisar la traducción y ofrecer sus sugerencias Tabla de materiasCapítulo 1: ¿Qué es la homosexualidad? Capítulo 2: ¿Por qué se sienten atraídos algunos hombres por otros hombres? Capítulo 3: ¿Se pueden resolver los problemas homosexuales? Capítulo 5: El albedrío, la libertad y la responsabilidad Capítulo 6: Las elecciones en la vida Capítulo 7: El plan de acción personal Capítulo 8: El estudio personal Capítulo 9: Los grupos de apoyo Capítulo 11: El comportamiento Capítulo 12: La autopercepción Capítulo 16: La espiritualidad Capítulo 18: La identidad gay y el movimiento por los derechos gay
Prefaciopor A. Dean Byrd, Ph.D. Existen muy pocas familias en la Iglesia o en la sociedad en general cuyas vidas no hayan sido afectadas por la homosexualidad de alguna manera. La crisis ocasionada por la aparición del SIDA ha llevado los asuntos que rodean a la homosexualidad a las primeras páginas de los periódicos en la vida diaria. La plaga del SIDA, como ninguna otra, continúa sembrando sufrimiento y la muerte entre los jóvenes, muchos de los cuales se han involucrado en relaciones homosexuales. Se estima que un tercio de los hombres involucrados en relaciones homosexuales traerán el virus VIH ¡antes de cumplir los treinta años de edad! El eminente psiquiatra Dr. Charles Socarides, amigo personal y estimado colega, sugiere que el proveer tratamiento a las personas que luchan con problemas homosexuales podría reducir la tasa de infección con el virus. Aun cuando esto puede sonar como una idea políticamente incorrecta, es la verdad. Se puede hacer mucho en contra a la atracción homosexual no deseada y mucho más en contra a los comportamientos indeseables. Las voces estridentes de los medios de comunicación públicos dan pocas esperanzas a las personas que luchan con dificultades homosexuales. Es la voz de personas como Jason Park que necesitamos escuchar. Hay esperanza para los individuos que luchan con los problemas homosexuales y para sus familias. Con gran claridad, Jason nos da una rica fuente de información y ayuda práctica a las familias y amigos. Armado con lo mejor que hay disponible de la investigación científica, Jason incluye el evangelio y tiende la mano a las personas y a sus familias que han sido lastimadas. Porque, como verá, Jason puede ofrecernos algo que muchos profesionales como yo no podemos ofrecer: su propia experiencia. Jason ya recorrió el camino para salir de la homosexualidad. Él salió del clóset. Pero a diferencia de muchos, su mensaje fue diferente. Él no salió del clóset para decir que él había "nacido homosexual". Al contrario, salió para declarar que es posible cambiar. Como la admonición del Salvador a aquellos que se llaman a sí mismos recipientes de la gracia de Dios y como a todo discípulo verdadero, Jason tomó en serio el mandato de "ve, y haz tú lo mismo". Las páginas de este libro reflejan claramente el deseo de Jason de hacer lo mismo a medida que él tiende su mano para elevar a otros. Por cierto, la homosexualidad siempre es una lucha familiar. Para las familias de aquellos que luchan con la homosexualidad, agrego mi testimonio al de Jason. No hay lucha por la que la expiación no sea suficiente. Vencer la homosexualidad es posible. He sido testigo de dicho cambio en la vida de más de trescientos hombres. Dr. A. Dean Byrd Salt Lake City, Utah IntroducciónEste libro se escribió para las esposas, los padres, los hermanos, los familiares, los obispos, los líderes de quórum y para los amigos de hombres Santos de los Últimos Días que desean seguir a Cristo y resolver sus sentimientos homosexuales. Los problemas homosexuales son muy difíciles de vencer y aquellos que tienen éxito son aquellos que reciben mucho apoyo de parte de su familia y amigos. El hecho de que usted esté leyendo este libro muestra que se interesa bastante por su "amigo" (esposo, hijo, hermano, padre o miembro del barrio) y quiere saber lo que puede hacer para ayudarlo. Usted no puede resolver esos problemas por él. Él tendrá que hacer su propia lucha, pero su amor y apoyo pueden ayudarle. Él debe leer el libro Cómo resolver los problemas homosexuales: Una guía para hombres Santos de los Últimos Días, que escribí como compañero de este libro. Dicho libro contiene información específica y sugerencias prácticas que no están incluidas en este tomo. No importa qué tanto haya luchado su amigo en el pasado, tal vez solamente encontró éxito temporal para deshacerse de sus sentimientos y pensamientos indeseables. Tal vez esté confundido por la idea de que la homosexualidad es innata y no puede cambiarse. Si sus intentos en el pasado han fallado, y si en verdad no puede cambiar, entonces, ¿para qué luchar de vencerla? Pero también se habrá dado cuenta que no puede abrazar la homosexualidad y seguir disfrutando las bendiciones del evangelio, de las familias y de la vida eterna. Bien hay respuesta a este dilema. Este libro le presenta una comprensión de la homosexualidad en el contexto del evangelio y explica de qué manera estos problemas personales se pueden resolver. Sí, hay esperanza. Sé que hay soluciones porque yo también he pasado por lo mismo. Y para toda persona que como yo ha escrito un libro, existen cientos más que han recorrido el mismo camino y han encontrado el mismo éxito que yo. Y además de ellos, hay miles que han experimentado éxito hasta cierto punto. He escrito este libro a nombre de los cientos y los miles de personas que han experimentado un cambio verdadero en sus vidas. Aun cuando la homosexualidad ha existido durante siglos, la comunidad de psicólogos sigue abriendo brecha con este asunto, buscando soluciones, mientras que el movimiento a favor de los gay sigue tratando de detenerlos. Nosotros Santos de los Últimos Días necesitamos avanzar. Este libro es un intento para mostrar de qué manera el conocimiento psicológico se puede aplicar en armonía con las verdades del evangelio para ayudar a los hombres. Algunas de las teorías, enfoques e ideas podrán ayudar a las mujeres que luchan con el lesbianismo, mientras que otras, tal vez no les ayuden. Se necesita llevar a cabo una mayor investigación acerca de los problemas de las mujeres para poder determinar de mejor manera sus causas y soluciones. A lo largo de este libro, doy ejemplos de cómo algunas personas han enfrentado ciertas situaciones en particular. En todos los casos, estos ejemplos involucran personas reales, así como eventos reales, aun cuando muchos de los nombres se han cambiado para proteger su identidad. Por cierto, Jason Park es mi seudónimo. Desde que superé la homosexualidad, prefiero no exponerme, ni exponer a mi familia, a la publicidad usando mi nombre verdadero. Capítulo 1: ¿Qué es la homosexualidad?Este capítulo define la homosexualidad, incluyendo la atracción, identidad y comportamiento. El capítulo también presenta la doctrina de los Santos de los Últimos Días concerniente a la homosexualidad, incluso la diferencia entre pensamientos homosexuales y comportamiento homosexual, y la importancia de superar ambos. Finalmente, ofrece información correcta acerca de los problemas de la homosexualidad Los problemas homosexuales incluyen pensamientos eróticos, sentimientos y comportamientos dirigidos hacia personas del mismo género. La comunidad de psicólogos utiliza el término homosexualidad para referirse a todo el complejo que incluye atracciones, sentimientos, deseos, comportamiento sexual, identidad y todos los aspectos asociados, tales como los problemas de la masculinidad, la autopercepción, las dependencias emocionales y problemas en las relaciones. Estos problemas no deben confundirse con un interés emocional y social sano por personas del mismo sexo. Los intereses homoemocionales y homosociales son sanos mientras no sean excesivos y no desarrollen una dimensión erótica. Cuando los intereses por personas del mismo género son erotizados, se convierten en intereses homosexuales. Utilizo el término homosexual como un adjetivo para describir los sentimientos, pensamientos o comportamientos de una persona, pero no como un sustantivo para representar a la persona. Los términos gay (al referirse a los hombres ) y lesbiana (al referirse a las mujeres) incluyen no solamente sentimientos y comportamientos personales, sino que también describen una identidad política, cultural y social. La homosexualidad puede incluir sentimientos o atracciones sexuales sin comportamiento sexual o puede incluir un involucramiento emocional y sexual completo. No se identifica solamente por la presencia o ausencia de comportamiento sexual aparente. Las atracciones homosexuales se desarrollan con el tiempo y casi siempre sin que haya una elección consciente. En cierto momento de la vida de su amigo,* él se da cuenta que se siente sexualmente atraído hacia otros hombres.** Estas atracciones pueden ser una fuente de frustración, porque a pesar de sus mejores esfuerzos por deshacerse de ellas, él continúa con pensamientos sexuales hacia otros hombres. Estas atracciones internas pueden ser intensas y pueden consumir una gran parte de sus pensamientos y energía. Si las atracciones sexuales no se resuelven, pueden crecer hasta convertirse en obsesiones que interfieren con su habilidad para funcionar en su trabajo y en su hogar, y pueden ser destructivas espiritualmente. Las atracciones homosexuales son con frecuencia más apremiantes que las atracciones hacia el sexo opuesto debido a que surgen de algo más que deseos sexuales—son intentos por satisfacer necesidades emocionales y sociales. Muchos hombres reportan haberse dado cuenta de estas atracciones antes de la pubertad—antes de que sintieran o comprendieran lo que eran los sentimientos sexuales. Los sentimientos no eran inherentemente sexuales, pero en cierto punto, se tornaron eróticos. Las necesidades mencionadas son necesidades sociales y emocionales normales que todos tenemos, pero se han vuelto confusas y sexualizadas hacia personas del mismo sexo. En realidad, las atracciones son intentos por resolver las necesidades emocionales y de identidad que no han sido satisfechas en la vida. Una parte del proceso de desarrollo normal de una persona con atracciones homosexuales se detuvo en la niñez e interfirió con su habilidad para desarrollar una orientación heterosexual. Irónicamente, la intimidad sexual no llenará dichas necesidades. No deben ser ignoradas (error conservativo) ni erotizadas (error liberal), sino que deben ser satisfechas a través de medios legítimos no sexuales. Es aquí donde aparece la ironía. La homosexualidad en sí misma tiene poco que ver con el sexo; las necesidades no son homosexuales, sino homoemocionales. Muchos hombres que sienten atracciones homosexuales reportan haberse sentido "diferentes" cuando eran niños pero no sabían por qué. Para tales niños, el dolor de crecer sintiendo atracciones homosexuales no era tanto el dolor de sentirse atraído por otros niños, sino la sensación de sentirse diferente. Si esto describe a su amigo, estos sentimientos de ser diferentes pudieron haber resultado en una profecía que hizo cumplir él mismo a medida que se separaba de los otros niños con quienes era necesario crear lazos de identidad. Pudiera haber anhelado sentirse igual que los otros niños, pero este anhelo sólo agrandaba la distancia entre él y los otros jóvenes. El sentirse diferente puede crear un estado mental que puede tener un tremendo impacto en la autopercepción y desarrollo de un niño. Cuando otros niños perciben este titubeo, con frecuencia lo atacan, lo cual confirma al niño que es diferente. De esta manera, él se separa de los otros niños para defenderse a sí mismo del dolor. Él sabía que la atracción que sentía no era correcta debido a las bromas sobre "mariposas" que escuchaba, así que aprendió a guardar sus sentimientos para sí mismo, creando otros problemas de aislamiento y soledad, los cuales son fuerzas poderosas que evitan que los problemas homosexuales sean resueltos. Cuando el resto del mundo masculino se siente atraído en forma normal hacia las mujeres, tal vez él se haya preguntado por qué razón él se sentía anormalmente atraído hacia los varones. Con el conocimiento de que estas atracciones están en conflicto con sus creencias religiosas y las normas de la sociedad, se dio cuenta que sus sentimientos más íntimos eran incorrectos y ya que él no escogió tener estos sentimientos, tal vez se haya preguntado si habría algo inherentemente incorrecto en él. Con seguridad esto creó una lucha a medida que trataba desesperadamente de comprender los sentimientos no naturales y darles un sentido en términos de sus propios valores internos y sus creencias religiosas. Nuestra identidad es una acumulación de autopercepciones. Algunas personas creen que nacieron con sentimientos homosexuales y que éstos son parte de su identidad. Se convencen que si alguna vez habrán de estar en paz consigo mismos, deben ceder a sus deseos, aun cuando ello signifique rechazar (o al menos ignorar) sus creencias religiosas y sus valores personales. Cuando una persona "da la cara" y se identifica como homosexual, con frecuencia siente alivio por dos razones. Primera, después de haber sufrido tanta frustración y dolor, siente alivio de finalmente haber tomado una decisión difícil, y podrá interpretar este alivio temporal como una confirmación de que tomó la decisión correcta. En segundo lugar, tal vez encuentre la aceptación y la cercanía emocional con otros hombres homosexuales que no había podido encontrar previamente. Si su amigo ha aceptado su identidad homosexual, esto tendrá consecuencias de largo alcance y ejercerá una profunda influencia en la manera en que piensa y actúa. Además de resolver los problemas homosexuales, tendrá el reto adicional de corregir las percepciones incorrectas de sí mismo. Un pequeño porcentaje de personas aceptan una identidad gay aun cuando no sienten una fuerte atracción hacia las personas del mismo sexo. Estas personas adoptan una identidad gay debido a que desean ser "diferentes" y sienten que no encajan con el mundo heterosexual normal o porque encuentran una aceptación especial por parte de otros homosexuales. Una vez que aceptan la etiqueta de "homosexual", empiezan a desarrollar las características de esas personas. Lo que las personas creen de sí mismas afecta profundamente la manera en que piensan y actúan. La atracción homosexual puede ser muy fuerte si su amigo acostumbra tener fantasías sexuales. Debido a la intensidad de estos deseos sexuales, puede haber participado en actividades sexuales para llenar el vacío que siente. Sin embargo, esto causa mayor confusión, la cual lo lleva a creer que las necesidades son sexuales y no emocionales. En un desesperado intento por satisfacer estas tensiones acumuladas, se involucrará en actividades sexuales que proveen una gratificación temporal del deseo sexual, pero que lo dejarán con un sentimiento más profundo de soledad, vacío y frustración. En lugar de satisfacer sus verdaderas necesidades de aceptación y compañerismo, el comportamiento sexual solamente intensifica dichas necesidades. Una de las grandes tragedias de la homosexualidad es que la mayoría de los hombres no se entera de que sus necesidades son emocionales. Lo único que saben es que se sienten atraídos sexualmente hacia otros hombres y buscan los contactos sexuales, los cuales, irónicamente, no satisfacen su necesidad de recibir amor por parte de un amigo. No todos los hombres se involucran sexualmente. Algunos tal vez hayan participado de manera limitada y otros permanecen castos a pesar de sus intensas atracciones. Si esto describe a su amigo, ¡tiene buenas noticias! Su camino de salida de la homosexualidad será más fácil a causa de esto. Una de las razones por qué es difícil enfrentar los problemas homosexuales es que no son, en sí mismos, el verdadero problema. El enfocarse demasiado en los problemas homosexuales en realidad puede ser engañoso, ya que son síntomas de luchas más profundas, tales como el rechazo, el abuso, la autopercepción, la identidad de género, la falta de confianza o el temor. Sin embargo, los hombres que tienen problemas homosexuales rara vez reconocen esto debido a que son expertos en esconder los verdaderos problemas en sus vidas. Los esconden de otras personas y hasta de sí mismos. Algunas de estas razones son comunes y otras varían de persona a persona. Una vez que su amigo identifica las causas de su dolorosa necesidad, podrá aprender maneras de satisfacer estas necesidades de manera apropiada y no sexual. Una vez que resuelva los problemas básicos, se dará cuenta de que los problemas homosexuales se resuelven por sí mismos. La atracción homosexual de su amigo hacia otros hombres distorsiona las relaciones sanas y amorosas y lo aleja de las bendiciones que se pueden encontrar en el matrimonio y en las relaciones familiares. Aparta a los poseedores del sacerdocio de los papeles de esposo y padre. El comportamiento homosexual es de preocupación especial porque viola los mandamientos de Dios y detiene el progreso eterno de la persona. Dios nos creó como varón y hembra (véase Génesis 1:27). Él desea que los hombres y las mujeres se unan uno al otro bajo el convenio del matrimonio para procrear y cumplir su destino eterno. (Véase La Familia: Una proclamación para el mundo.) En Su plan eterno, no hay clasificaciones de homosexuales, bisexuales o heterosexuales. Todos estamos en esta tierra pasando una experiencia humana con varios retos por vencer de manera que lleguemos a ser verdaderos hombres, mujeres, poseedores del sacerdocio, esposas, esposos, madres y padres como Dios quiere que seamos. La Primera Presidencia publicó en 1991 una carta dirigida a los miembros de la Iglesia, la cual dice, "existe una diferencia entre [1] pensamientos y sentimientos inmorales y [2] el participar en comportamientos tanto heterosexuales como homosexuales".1 Su amigo probablemente no tuvo culpa por la aparición de sentimientos que precipitan la atracción homosexual. Ya que no las eligió conscientemente, no debe sentirse culpable por ello. Sin embargo, él puede escoger de qué manera responderá a dicha atracción y no debe alimentar los sentimientos deliberadamente al fantasear con ellos y convertirlos en pensamientos lascivos. La carta de la Primera Presidencia continúa, "Sin embargo, tales pensamientos y sentimientos, sin importar las causas, pueden y deben superarse…"2 Su amigo es responsable de su albedrío en cuanto a los pensamientos que tenga. En un artículo de la revista Liahona acerca de la atracción entre personas del mismo sexo, el élder Dallin H. Oaks aclara que "A pesar de que los pensamientos inmorales son menos serios que el comportamiento inmoral, es preciso que resistamos esos pensamientos y que nos arrepintamos de ellos, porque sabemos que ‘nuestros pensamientos también nos condenarán’ (Alma 12:14). Los pensamientos inmorales (y los sentimientos de menor consecuencia que conducen a ellos) pueden resultar en un comportamiento pecaminoso".3 Las escrituras son muy claras al condenar las prácticas homosexuales. Leemos en Romanos, "Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío" (Romanos 1:26–27; cursiva agregada). El presidente Gordon B. Hinckley ha dicho, "A través de las edades, los profetas de Dios han enseñado una y otra vez que las relaciones homosexuales, la fornicación y el adulterio son pecados muy graves. Las relaciones sexuales fuera del matrimonio están prohibidas por el Señor".4 La Primera Presidencia ha declarado, "La ley de conducta moral del Señor es la abstinencia de relaciones sexuales fuera del matrimonio y la fidelidad dentro del matrimonio. Las relaciones sexuales son apropiadas sólo dentro de los lazos del matrimonio entre marido y mujer siempre y cuando se expresen en forma apropiada. Cualquier otra conducta sexual como la fornicación, el adulterio, o el comportamiento homosexual o lesbiano, es pecaminosa".5 La carta de 1991 de la Primera Presidencia dice más adelante, "Felicitamos y alentamos a aquellos que han superado los pensamientos y sentimientos inapropiados. Rogamos a aquellos involucrados en esa clase de conducta que la desechen; les amamos y oramos por ellos. Confiamos en que por medio del arrepentimiento y el obtener la ayuda necesaria puedan experimentar la paz que se recibe al vivir de acuerdo con las enseñanzas de Dios".6 El presidente Gordon B. Hinckley ha dicho, "Deseamos expresar nuestro amor por los que luchan con sentimientos de afinidad hacia los de su mismo sexo. Oramos al Señor por ustedes; nos compadecemos de sus padecimientos, los consideramos nuestros hermanos y hermanas. Sin embargo, no podemos aceptar prácticas inmorales de su parte de la misma forma en que no podemos aceptarlas de ninguna otra persona".7 El élder Dallin H. Oaks dijo, "Las penas de aquellos que luchan contra la atracción hacia personas del mismo sexo no son únicas. Hay muchas clases de tentaciones: las sexuales y las de otras índoles. El deber de oponer resistencia al pecado se aplica a todas ellas".8 La cultura mormona se enfoca en el progreso. Es común ver que el niño avanza de manera sistemática después del bautismo a diácono, maestro, presbítero, reciba su investidura, cumpla con una misión regular y se case. Un joven que se siente atraído hacia otros jóvenes no sabrá lo que debe hacer. Tal vez no se sienta cómodo al platicar con su familia o con su obispo. Pocos jóvenes tienen el valor de decir "Obispo, creo que me siento atraído hacia otros jóvenes". Dado que están tratando de hacer que estos sentimientos desaparezcan, continúan progresando en la Iglesia y tratan de hacer lo mejor al cumplir con sus deberes en el sacerdocio. Esperan que debido a su fe, estos problemas desaparecerán. No tratan de engañar a nadie, pero un día uno descubre que está casado, tiene cuarenta años, es el presidente del quórum de élderes, y sigue teniendo sentimientos homosexuales. No los juzguemos. En el primer capítulo de Romanos, el Apóstol Pablo condena las prácticas homosexuales y unos versículos después nos advierte que cuando juzgamos a otros nos condenamos a nosotros mismos (véase Romanos 2:1–4). Aun cuando Dios condena el pecado, Él ama al pecador. Después de hablar en una conferencia general sobre el tema de atracción entre personas del mismo género, el presidente Gordon B. Hinckley dijo, "Ahora quisiera recalcar que nuestra preocupación por el fruto amargo del pecado va acompañada de mucha compasión por sus víctimas, tanto inocentes como culpables. Defendemos el ejemplo del Señor, quien condenó el pecado pero amó al pecador. Debemos acercarnos con bondad y consuelo a los afligidos, atendiendo a sus necesidades y ayudándolos con sus problemas".9 El élder Dallin H. Oaks dijo que "todo miembro de la Iglesia de Cristo dispone de la bien definida responsabilidad doctrinal de demostrar amor, prestar ayuda y manifestar comprensión. Tanto los pecadores como aquellos que se esfuerzan por resistir sentimientos indebidos, no son personas a las que se les deba echar fuera, sino gente a la que se le debe amar y ayudar (véase 3 Nefi 18:22–23, 30, 32).10 El élder Oaks continúa, "A los líderes de la Iglesia a veces se les pregunta si hay un lugar en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días para personas con predisposiciones o sentimientos homosexuales o lesbianos. Naturalmente que sí. El grado de dificultad y el procedimiento necesario para abstenerse de ese comportamiento y dominar los pensamientos será diferente para cada persona, pero el mensaje de esperanza y la mano de amistad que tiende la Iglesia son los mismos para todos los que se esfuercen por lograrlo".11 El élder Oaks también explica, "Todos debemos comprender que las personas (y los parientes de ellas) que luchen con la carga de la atracción hacia personas del mismo sexo tienen la necesidad especial de recibir afecto y aliento, lo cual es claramente una responsabilidad de los miembros de la Iglesia, quienes han hecho el convenio de estar dispuestos ‘a llevar las cargas los unos de los otros’ (Mosíah 18:8) ‘y cumpli[r] así la ley de Cristo’ (Gálatas 6:2)".12 Los defensores del movimiento gay proclaman que el 10% de la población tiene inclinación homosexual. Algunos cálculos más conservadores estiman esta cifra entre 1–3%. Sin embargo, estas cifras representan un problema no solamente porque es difícil obtener información exacta, sino que también lo es porque la homosexualidad es difícil de definir. ¿Se incluye en estas cifras a todas las personas que han tenido un pensamiento homosexual, o solamente a aquellos que han tenido una experiencia homosexual? ¿Cuántas experiencias o pensamientos califican para ser considerados parte de esta cifra? Algunas personas prefieren no admitir que han tenido experiencias homosexuales, mientras que otras tal vez exageran. Algunas personas quieren implicar que la homosexualidad sea extensa y así establecer que sea una práctica normal. Dado que es políticamente ventajoso para aquellas, debemos ser muy cautelosos con los resultados de estos estudios. Alfred C. Kinsey llevó a cabo una investigación acerca de la sexualidad humana durante la década 1940–1950 y publicó los resultados en Sexual Behavior in the Human Male (El comportamiento sexual en el macho humano)13 y en Sexual Behavior in the Human Female (El comportamiento sexual en la hembra humana.14 Kinsey basó sus hallazgos en una escala de siete puntos colocando la heterosexualidad exclusiva en cero y la homosexualidad exclusiva en seis.15 Proclama que entre los varones de veinticinco años de edad en los Estados Unidos, el 79% se encontraba en cero (exclusivamente heterosexual) y 2.9% se encontraba en seis (exclusivamente homosexual).16 Proclamó lo siguiente acerca de los hombres blancos americanos entre los dieciséis y los cincuenta y cinco años de edad:17
Sus resultados mostraban que el 10% de los varones habían tenido siete o más experiencias homosexuales. También agrega que tantos como el 37% habían tenido alguna clase de experiencia homosexual después de su adolescencia. Los métodos de investigación usados por Kinsey son cuestionables. Aun cuando usó un gran número de sujetos—consideraron las historias sexuales en algo más de 18 000 personas y utilizaron la información de 5 000 hombres y 6 000 mujeres—no usó los métodos de obtención de datos al azar que usan los científicos actualmente. Los sujetos de su investigación provenían de casas de asistencia, fraternidades universitarias, prisiones, hospitales psiquiátricos y de donde pudieran obtenerlos. Tantos como el 20–25% estaban en la cárcel y el 5% podrían haber sido prostitutos. Ya que uno espera obtener un mayor porcentaje de experiencias homosexuales de este grupo, podemos ver que los hallazgos de los estudios llevados a cabo por Kinsey no serían representativos de la población en su totalidad.18 A partir de la década de 1950, ha habido una mayor investigación que ha indicado que la frecuencia de la homosexualidad en los Estados Unidos y en otros países es mucho menor que lo que muestran las estadísticas de Kinsey.19 Milton Diamond, de la Escuela de Medicina John A. Burns de la Universidad de Hawaii, analizó estudios de poblaciones en los Estados Unidos, Escandinavia, Asia y Europa, y encontró que, incluyendo a todos los individuos que en alguna ocasión habían tenido cualquier tipo de encuentros sexuales con personas del mismo sexo, las cifras serían "5–6% para los varones y 2–3% para las mujeres".20 De un importante estudio realizado por el Instituto Alan Guttmacher, se reportó en 1993 que de los hombres sexualmente activos entre los 20–39 años, solamente el 2.3% tenían una actividad sexual con personas del mismo género y solamente el 1.1% reportaba contacto exclusivamente homosexual durante los últimos diez años.21 Tal vez el estudio más amplio y científicamente basado es el que se concluyó en 1994 por parte de los académicos del National Opinion Research Center (Centro de Investigaciones de Opinión Nacional) de la Universidad de Chicago.22 Fueron 210 páginas de preguntas a 3 432 ciudadanos, entre los 18 y los 59 años, y publicaron los hallazgos en The Social Organization of Sexuality.23 Con respecto al tema de la homosexualidad, este estudio arrojó lo siguiente: ¿Ha tenido relaciones sexuales con una persona de su mismo sexo?
La encuesta también mostró altos porcentajes en las áreas urbanas. Las doce ciudades más grandes de los Estados Unidos mostraron que más del 9% de los hombres se identificaron a sí mismos como homosexuales, mientras que en las áreas rurales solamente fue el 1%. Dado que las personas con problemas homosexuales tienden a emigrar de las áreas rurales y de los suburbios a las ciudades grandes, estos grupos urbanos más grandes dan la impresión que un mayor porcentaje de la población total sea homosexual. Los diferentes estudios muestran diferentes hallazgos. Kinsey aduce que el 4–10% de la población masculina fue más o menos exclusivamente homosexual al menos tres años. Otra investigación llevada a cabo después de ésa, muestra una cifra más conservadora de 1–3%. Sin embargo, si se considera a todas las personas que han tenido algún contacto homosexual desde la pubertad, las cifras muestran un 5–10%. Cualesquiera que sean las cifras, los problemas homosexuales son significativos y tocan las vidas de muchas personas. Si usamos la cifra conservadora del 5%, de los diez millones de miembros de la Iglesia, hay 500 000 personas que tienen un cierto grado de problemas homosexuales. Si incluimos a sus padres, esposo o esposa, hermanos y hermanas, esta cifra aumentaría a casi tres millones de miembros de la Iglesia que son afectados directamente.24 Agreguemos a esto los abuelos, tíos, tías y los líderes de la Iglesia que se preocupan, y podremos ver que hay muchas más personas que son afectadas. Nadie escoge tener sentimientos homosexuales. Esta atracción generalmente se desarrolla debido a necesidades sociales y emocionales que no fueron satisfechas en los años de desarrollo. No es un asunto de elección, excepto por algunas personas que gozan ser diferentes, lo cual se puede encontrar en el comportamiento de cualquier grupo. Los hombres no desarrollan problemas sexuales porque tienen miedo ante las mujeres. En realidad, la relación con las mujeres poco tiene que ver con los problemas homosexuales; más bien tiene que ver con la relación con los hombres. No son hombres afeminados de carácter débil que hablan con voz aguda. Contrario a la creencia popular, solamente una pequeña minoría de hombres con problemas homosexuales muestra rasgos afeminados. De la misma manera, muchos hombres que tienen características afeminadas no tienen problemas homosexuales. Conduce a conclusiones erróneas creer que los rasgos afeminados indican problemas de homosexualidad. No se visten con ropa de mujer. El vestirse como mujer (el travestismo) no es típico de personas con problemas homosexuales. Cerca del 80% de los que visten ropa de mujer son heterosexuales.25 No se sienten mujeres atrapadas en el cuerpo de un hombre. Muy pocos hombres con tendencias homosexuales se sienten así. Aquellos hombres que desean recibir tratamiento hormonal o cirugía para ser mujeres son conocidos como transexuales. Lecturas recomendadas "La atracción entre personas del mismo sexo", Dallin H. Oaks, Liahona, marzo de 1996, págs. 14–24. Setting the Record Straight: What Research Really Says About the Social Consequences of Homosexuality, (Poniendo las cosas en claro: Lo que las investigaciones dicen acerca de las consecuencias sociales de la homosexualidad), Larry Burtoft, Ph.D., Focus on the Family, Colorado Springs, Colorado, 1995, págs. 24–26. Homosexuality in America: Exposing the Myths (La homosexualidad en América: Exponiendo los mitos), American Family Association, Tupelo, Mississippi, 1994 Kinsey, Sex and Fraud: The Indoctrination of a People (Kinsey, sexo y el engaño: El adoctrinamiento de la gente), por Judith A. Reisman y Edward W. Eichel, Huntington House, LaFayette, Lousiana, 1990.
Capítulo 2: ¿Por qué se sienten atraídos
algunos hombres por otros hombres?
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• estudio personal, oración, meditación y llevar un diario por un período de
cuatro años.
• acercarme más con mi Padre Celestial y Jesucristo.
• relacionarme y cimentar relaciones importantes con otros varones.
• terapia individual durante cinco meses.
• terapia de grupo (dos grupos de seis semanas).
• reuniones de grupos de apoyo durante tres años y medio.
De ellos que hacen este tipo de compromisos, la mayoría puede resolver sus problemas y hacer cambios significativos y duraderos en sus vidas.
Afortunadamente, usted no tiene que basarse solamente en mi palabra. Lea las siguientes opiniones y estudios llevados a cabo por profesionales en la materia.
Durante más de 17 años, el Dr. William Consiglio, profesor asociado de trabajo social clínico en la Universidad Estatal del Sur de Connecticut, ha trabajado con hombres y mujeres que buscan liberarse de la homosexualidad. Informa que el 40% de sus clientes encuentran soluciones personales y gozan una vida heterosexual total, muchos de ellos casándose y convirtiéndose en padres. Otro 40% logra una solución funcional en el sentido de que se controlan sus pensamientos homosexuales, atracciones y comportamientos, y de esta manera mantienen un celibato constante. El restante 20% sale de este proceso y finalmente regresa a una vida homosexual activa.79 Informa que aún para aquellos que no se recuperan completamente existe una esperanza. Pueden "lograr una cura emocional en un grado significativo, aumentar su autoestima y su bienestar espiritual y pueden continuar por la vida libres de la obsesión homosexual y la preocupación que conlleva. Les permite tener relaciones plenas y vivir más integrados y con vidas más satisfactorias y compatibles con sus valores y convicciones espirituales. Y eso es en sí una muy buena noticia".80
El Dr. Charles Socarides, quien enseña y sirve como psiquiatra asistente en el Colegio de Medicina Albert Einstein en Nueva York, informa que al tratar a 45 "homosexuales declarados", el 44% de ellos desarrollaron funcionamiento heterosexual total.81 Estos niveles de éxito son tan buenos como, o mejor que, aquellos para tratar otras condiciones. Comparemos el nivel de éxito al vencer los problemas homosexuales con el de vencer problemas de depresión, una de las condiciones más comunes en el tratamiento. De las personas tratadas con problemas de depresión, la tercera parte mejora, otra tercera parte queda igual y una tercera parte empeora. Esta división en tercios es igual para el tratamiento de muchas afecciones. Si en verdad la homosexualidad es una condición que se puede tratar, y que puede cambiar, podemos esperar aproximadamente los mismos niveles de éxito. De hecho, los niveles de éxito son aún más altos. La evidencia clínica muestra que el nivel de recuperación para los problemas homosexuales es aún mayor que para la adicción a drogas y el alcoholismo. La comunidad profesional en general considera que un tratamiento tiene éxito si más de la mitad de los pacientes demuestra mejoría; el promedio de recuperación para la adicción a las drogas y el alcoholismo es más o menos del 50%. El estudio de Masters y Johnson mostró que el nivel de recuperación de la homosexualidad es de 71.6% cuando existe motivación y apoyo.82
Para su tesis de doctorado en la Universidad de Brigham Young, en 1978 Elizabeth James llevó a cabo tal vez el más extenso estudio de la literatura sobre el tratamiento de la homosexualidad que se haya efectuado hasta la fecha. En su análisis de 101 estudios que se han publicado de 1930 a 1976, encontró que aproximadamente 35% de los clientes se recuperaron y 27% mejoraron. Concluye que "es plenamente posible una mejora significativa y hasta la recuperación total".83 Hace notar un promedio de 81% de recuperación y mejoría para los bisexuales, 69% para clientes de terapia a largo plazo, 53% para clientes de terapia a corto plazo y 42% para clientes exclusivamente homosexuales. Hace notar "que hay lugar para desarrollar nuevos tratamientos y combinaciones de técnicas que aumentarán la eficacia de los procedimientos que están en uso".84 Desde 1978, se ha logrado aumentar la eficacia de las técnicas de tratamientos. Se han desarrollado nuevas teorías y metodologías, y muchos terapeutas están recibiendo capacitación especializada. Se han escrito numerosos libros para ayudar tanto al terapeuta como a los individuos que intentan interpretar mejor sus sentimientos. Actualmente, las perspectivas para un cambio exitoso son más alentadoras.
Los Dres. Thomas y Ann Pritt informan que "el liberarse de la homosexualidad es posible para los hombres y mujeres cuando llegan a reconocer las causas subyacentes de sus atracciones y tener sentimientos legítimos y sanos que reafirman su identidad con heterosexuales de valor de su propio sexo".85
Estos son solamente algunos de los muchos estudios y experiencias que demuestran que muchas personas están resolviendo sus problemas homosexuales. Si usted no conoce a alguien que haya hecho estos cambios en su vida, podrá pensar que nadie lo ha logrado, porque no se oye frecuentemente de personas que lo logren. Difícilmente una persona aparecerá en la televisión o se parará en un púlpito en una reunión de la Iglesia y admitirá que se sentía sexualmente atraído hacia personas del mismo género pero que ya no es así. Por lo regular, las personas se guardan para sí mismos todo lo relacionado con problemas homosexuales, y cuando han resuelto sus problemas, muchas veces las personas a su alrededor no se enteran de lo que ha sucedido. Contentos de haber resuelto estos problemas, siguen adelante con su vida calladamente. El psicólogo Gerard van den Aardweg dice "Creo que estos casos son tal vez más numerosos de lo que pudiéramos imaginar, ya que muchos de ellos prefieren permanecer en el anonimato y no ser ejemplos públicos del ‘homosexual convertido y curado’".86
Ahora, las preguntas en su mente acerca del cambio en la homosexualidad ya no deben ser preguntas de si es posible, sino cuándo y cómo.
La duración de la transición varía, dependiendo de muchos factores, tales como:
• la motivación de la persona y su compromiso en el proceso.
• las ganas que tiene para hacerse responsable de su vida.
• su esfuerzo por estudiar, orar, meditar y llevar un diario.
• su relación de acercamiento al Padre Celestial y a Jesucristo.
• la cantidad y calidad de la terapia individual y en grupo que recibe.
• el nivel de apoyo que recibe de aquellos que están cerca de él y de los grupos
de apoyo.
• su esfuerzo por cimentar nuevas relaciones.
• el grado al que él ha aceptado una identidad homosexual.
• qué tanto abuso hay en su pasado y la severidad de los problemas que esto ha
causado.
• las ganas que tiene para dejar atrás su pasado homosexual.
• el tiempo y grado al cual se ha involucrado en comportamientos homosexuales.
• el grado al cual tiene adicciones y compulsiones.
Aquellos que pueden definir sus problemas y empezar a trabajar temprano, aún antes de que el comportamiento compulsivo se convierta en adicción y antes de que la actitud se convierta en identidad, podrán lograr la transición en un período de solo meses. Aquellos que empiezan el proceso después de años de hábitos sexuales y condicionamiento mental se dan cuenta que requieren de mayor esfuerzo y mucho más tiempo. Muchos hombres con quienes he hablado informan que les toma entre tres y diez años. Sin embargo, no se deben indicar períodos de tiempo y esperar que los cambios se efectúen dentro de ese período. El problema no se suscitó en una noche, y probablemente no se pueda resolver en el mismo tiempo.
En la sociedad actual con frecuencia esperamos resultados inmediatos. Los satélites, las computadoras y los hornos de microondas nos permiten realizar algunas cosas en cuestión de segundos. Cuando las cosas no suceden de inmediato, o cuando las soluciones no se presentan a la velocidad de las computadoras, nos llenamos de pánico. Olvidamos que algunas de las cosas más importantes en la vida toman más tiempo—usualmente en términos de meses y años.
No impongamos límites de tiempo a los cambios. Algunas personas empiezan a notar el progreso a las pocas semanas, mientras que a otros les toma meses. Aunque Dios obra milagros, pocas personas se pueden liberar de los sentimientos homosexuales en un abrir y cerrar de ojos. En lugar de un cambio de 180 grados en sus atracciones sexuales, la mayoría de los hombres experimentan cambios graduales en la comprensión de sí mismos en los aspectos espirituales, físicos, sexuales y emocionales. Después de trabajar en ello, uno se dará cuenta que su atracción sexual hacia otros hombres empieza a disminuir y lo controla menos que antes. Será menos frecuente e intenso, y se sentirá menos apremiado a buscar contactos homosexuales. Este tipo de progreso gradual requiere de paciencia y perseverancia y es la verdadera prueba de su compromiso hacia Dios. La clave se encuentra en reconocer que está mejorando y continuar haciéndolo.
Algunas personas argumentan que si la persona lucha durante muchos años—y algunas veces toda su vida—es prueba de que no es posible cambiar. Sin embargo, el evangelio enseña que uno de los propósitos de esta vida es tener experiencias que prueben nuestra fe. Las escrituras nos exhortan a dejar al hombre natural y llegar a ser nuevas personas en Cristo (véase Mosíah 3:19). Se espera que a lo largo de esta vida haya una lucha entre nuestra antigua naturaleza y nuestra nueva naturaleza, y las escrituras contienen muchos consejos sobre cómo ganar esta batalla.
Anime a su amigo a que no se sienta frustrado si su progreso es más lento de lo que originalmente esperaba. Este es un proceso complicado que no se resuelve de la noche a la mañana. Si tiene deseos justos y está haciendo todo lo que puede, deberá ser paciente. Las respuestas surgirán y el cambio se llevará a cabo, pero en el debido tiempo del Señor y no en el de su amigo.
La homosexualidad parece ser un problema grave para muchas personas porque incluyen en la homosexualidad los problemas de toda la vida. Pero recuerde que todos tienen sus problemas en aspectos como la autoestima, las relaciones, la intimidad, la lascivia, el compararse a sí mismos con otros y toda una cadena de problemas que son parte de un largo proceso de crecimiento, de vencer y de mejorar. Trate de ayudar a su amigo para que vea estos asuntos de crecimiento personal y desarrollo como parte de un gran plan de progreso eterno. Los cambios que iniciemos en esta vida continuarán en la venidera. Por lo tanto, cualquier progreso que podamos hacer en un término corto o largo, debemos empezarlo ya.
Mi amigo Brad ha trabajado arduamente para resolver muchos asuntos difíciles en su vida. Ha aumentado en gran manera sus sentimientos de masculinidad y se ve a sí mismo bajo una nueva luz. Los sentimientos heterosexuales han despertado en él, ha empezado a salir en citas y espera casarse. Sin embargo, también sufre del SIDA que contrajo durante sus días de promiscuidad. Yo admiro que no ha permitido que el avance del SIDA disminuya su deseo de resolver sus problemas. Sería más fácil que desistiera en su deseo de casarse, sabiendo que es probable que no tenga el tiempo suficiente para casarse en esta vida. Pero él tiene una perspectiva eterna de su crecimiento y desarrollo, y se da cuenta que cualquier progreso que haga en esta vida le será de beneficio en la venidera. (Véase la historia de Brad en la sección de testimonios en este libro). La meta de llegar a ser un hombre de Dios en verdad se puede realizar, y vale la pena lograrlo sin importar lo que cueste.
Para la mayoría de las personas, el efectuar este proceso de transición no le garantiza que no volverá a tener un pensamiento homosexual. Joe Dallas nos dice, "Si un hombre ha sido un borracho durante 20 años y luego se une a Alcohólicos Anónimos y permanece sobrio, definitivamente ha cambiado. Su sobriedad tendrá un gran impacto en todas las facetas de su vida, mejorará su actitud, sus relaciones y su desempeño en el trabajo. ¿El deseo ocasional por un trago acaso anulará su reclamo de haber cambiado? Para nada".87 El Dr. Dean Byrd dice, "No es muy diferente a los resultados de otros tratamientos para otros tipos de luchas emocionales. ¿Esperamos que la persona nunca vuelva a luchar? No, solamente esperamos que tenga los medios para responder a esas luchas de manera apropiada".88
Ayude a su amigo a comprender que no debe medir su progreso simplemente por los tipos de tentaciones que aún experimenta. Recuerde que la tentación no es pecado. Seguramente Satanás tratará de recordarle su pasado y tratará de hacerle dudar si en verdad ha cambiado. Pero recuerde que todos experimentamos tentaciones. Cristo fue tentado toda Su vida pero no sucumbió a la tentación. La vida es un proceso continuo de estar haciendo a un lado al hombre natural y dirigiéndose hacia Dios. Las tentaciones no nos definen; somos definidos por la manera en que respondemos ante las tentaciones. Por lo tanto, si su amigo hace a un lado las tentaciones homosexuales y actúa de manera responsable, puede estar seguro que los cambios que ha experimentado son reales.
Como lo explica Joe Dallas, "Todos los cristianos luchan con el pecado, todos los cristianos tienen arraigadas áreas de debilidad y todos los cristianos en ocasiones se sienten abrumados con sus asuntos personales….Sin embargo, no todos los cristianos sienten que tienen que vencer completamente sus debilidades o, si no lo logran, abandonar la fe".89
En el libro A Place in the Kingdom: Spiritual Insights from Latter-day Saints about Same-sex Attraction (Un lugar en el reino: Pensamientos espirituales de Santos de los Últimos Días acerca de la atracción entre personas del mismo sexo), Leo Hall explica que sus atracciones homosexuales no han desaparecido. "Decidí de no preocuparme cuándo o si mis sentimientos de atracción por el mismo sexo desaparecerán. Mi esperanza inmediata es que, día a día, puedo controlar o dominar cualquier pensamiento o conducta sexual que aparezca. Estoy aprendiendo a reemplazar los sentimientos indeseados con interés, amor y empatía hacia todos los hombres….De hecho, no deseo que mis sentimientos de atracción por el mismo sexo desaparezcan simplemente. En su lugar, espero que sean reemplazados por o se eleven hacia un amor más celestial".90
"Y ahora bien, a todos vosotros que os habéis imaginado a un dios que no puede hacer milagros, quisiera preguntaros: ¿Han pasado ya todas estas cosas de que he hablado? ¿Ha llegado ya el fin? He aquí, os digo que no; y Dios no ha cesado de ser un Dios de milagros" (Mormón 9:15).
Mi amigo Alberto escribió lo siguiente: "Una mujer en nuestro barrio tuvo un terrible accidente automovilístico el verano pasado. Su cuello y espalda se rompieron y creían que quedaría paralizada por toda su vida. Pero se le dio una bendición y se le prometió que se recuperaría de manera importante. Se sometió a cirugía de la columna, y durante mucho tiempo tuvo que usar una férula. Con el tiempo ha recuperado sus funciones y ahora ya puede asistir a la iglesia ayudándose con dos bastones; no necesita usar una silla de ruedas o un caminador. Puede subir las escaleras y se puede decir que tiene buen dominio de sus manos, aun cuando no total. La vi el domingo pasado, y sentí que me debía acercar a ella y decirle el gozo que me daba verla en la iglesia porque ella es para mí un testimonio de un milagro de estos días.
"Es interesante para mí, porque su milagro es diferente a los milagros relatados en la Biblia. No fue algo súbito. No fue completo. Está más impedida que como estaba antes del accidente. Pero en mi corazón, el Espíritu me testificó ese día—y lo sigue haciendo cuando la veo—que de hecho, ella fue grandemente bendecida en su recuperación. Es un milagro, sin importar el tiempo que esto se ha llevado, sin importar que no sucedió de repente o de que no está totalmente recuperada o de que tal vez nunca lo estará.
"Lo estoy relacionando con mi propia situación. El milagro de mi propia recuperación puede tomar un largo tiempo. Puede ser gradual. Tal vez nunca llegue al punto al que me gustaría llegar, en términos de no más deseos homosexuales y ningún pensamiento homosexual jamás. (Aún las personas que siempre han sido heterosexuales tienen pensamientos inapropiados, ¿verdad?) Pero eso no quiere decir que el milagro no va a suceder de otra manera que sea igualmente maravilloso. Y sin importar cuánta fe y esfuerzo tome para lograrse—signifique lo que signifique ese milagro en mi vida—valdrá la pena".
En Doctrina y Convenios leemos, "Y además, a algunos les es dado obrar milagros" (DyC 46:21). ¿Puede Dios cambiar a su amigo? ¿Hay algo demasiado difícil para Dios"? "Porque nada hay imposible para Dios" (Lucas 1:37). No importa que tan monumental sea su lucha; no es demasiado difícil con la ayuda de Dios. "Porque yo soy Dios, y mi brazo no se ha acortado; y mostraré milagros, señales y maravillas a todos los que crean en mi nombre" (DyC 35:8). Los milagros ocurren. No necesariamente suceden de la noche a la mañana y no siempre de la manera que deseamos. Pero ciertamente suceden. Los he visto en mi vida y en la vida de muchos de mis amigos.
Las frases "resolviendo los problemas homosexuales", "venciendo los efectos de la homosexualidad", "cambiando la homosexualidad" y "saliendo de la homosexualidad" son buenas descripciones del proceso. Es un proceso de resolver necesidades emocionales legítimas. La Dra. Elizabeth Moberly explicó, "Uno no debe tratar de curar o pedir a Dios que cure algo para lo cual una cura no es necesaria. Dios no ‘cura’ a la gente de las necesidades legítimas…No es solamente irónico, sino trágico, que la gente trate de ‘curar’ lo que debe ser rectamente satisfecho".91
Tal vez sea más fácil acuñar un término para describir el proceso si la homosexualidad fuera una condición que es la misma para todos y si tuviera un principio y un fin fácil de identificar. Si la pudiéramos medir, podríamos determinar de qué manera y cuándo salimos de ella. Pero los elementos individuales que forman la condición homosexual son simplemente los desafíos de la vida que todos enfrentamos en uno u otro grado y en los que tal vez se tenga que trabajar una buena parte de la vida. Por ejemplo, puede no haber un tiempo definido cuando alguien pueda decir que ha vencido un problema como la envidia, la lujuria o la incredulidad. Puede progresar mucho por vencerlos, pero tal vez tenga que luchar con algunos aspectos por el resto de su vida. No estoy seguro si en su vida una persona deba detenerse jamás en su intento por mejorar sus sentimientos de autoestima y siempre podemos trabajar por lograr una autopercepción más correcta, recordándonos constantemente quienes somos y luchando por regresar a la presencia de nuestro amoroso Padre Celestial.
Somos parte de una familia humana que tiene retos por vencer en la vida. Todos trabajamos con un tipo de problemas únicos, y tratamos de ser mejores hoy de lo que fuimos ayer. Nuestra naturaleza divina nos dice que continuaremos aprendiendo y creciendo y mejorando a través de la eternidad.
La meta final de este proceso de transición es lograr lo siguiente:
• un sentido de pertenecer al género masculino.
• bienestar en sus relaciones con hombres heterosexuales.
• relaciones emocionalmente sanas con otros hombres.
• la habilidad para relacionarse emocional, espiritual y físicamente con las
mujeres.
• la habilidad para funcionar de manera efectiva como esposo y padre.
• la satisfacción personal de comprenderse, de controlarse y de sentirse bien
acerca de sí mismo.
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